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Los principales problemas de salud
Litiasis renal
Míriam Sarroca Farrera
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAP La Marina. Barcelona
Ana de la Arada Acebes
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAP La Marina. Barcelona
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Definición y epidemiología

La litiasis renal es una enfermedad caracterizada por la aparición de cálculos en el aparato urinario.

 

Constituye la tercera patología urológica más frecuente, tras las infecciones y la patología prostática1.

 

La prevalencia en España es del 5,06% (en comparación con el 10% europeo y el 8,8% estadounidense)2,3. En la actualidad sigue siendo más prevalente en hombres que en mujeres (ratio 1,6/1), aunque el riesgo se está igualando, posiblemente debido a cambios en el estilo de vida y al aumento en el porcentaje de población obesa.

 

La prevalencia es superior en la población de raza blanca e inferior en la de raza negra, mientras que en los hispanos y los asiáticos la prevalencia es intermedia4.

 

Su incidencia aumenta después de los 20 años, y es máxima entre los 40 y los 60 años en hombres, mientras que las mujeres tienen una incidencia bimodal, con un segundo pico después de los 60 años (quizá debido a la pérdida del efecto protector de los estrógenos).

 

La tasa de recurrencias se sitúa entre el 26 y el 53% a los 10 años4 y a lo largo de la vida entre el 60 y el 80%, y guarda relación con la presencia de antecedentes familiares y de factores de riesgo2.

 

Composición de las litiasis (tabla 1)

Las litiasis más frecuentes (80%) son las cálcicas, mayoritariamente de oxalato cálcico, pero hasta el 40% son mixtas (oxalato y fosfato cálcico).

 

Factores predisponentes

En la mayoría de cálculos no se identifica una causa clara ni enfermedad de base subyacente, no obstante, se han descrito los factores predisponentes.

 

Extrínsecos

 

  • Los meses cálidos, favorecen la aparición de cálculos y los sujetos que trabajan en ambientes calurosos tienen mayor riesgo de desarrollarlos.
  • También los pacientes con oficios que no permiten una hidratación frecuente o facilidades para el uso del váter, como profesores o taxistas, tienen mayor susceptibilidad5.
  • Factores dietéticos:
    • Una baja ingesta hídrica que condicione una diuresis por debajo de 1 l diario aumenta de forma considerable el riesgo6. El descenso en la producción de orina provoca supersaturación de esta con sales formadoras de litiasis.
    • Dietas pobres en calcio. El calcio actúa a nivel intestinal uniéndose al oxalato e impidiendo su absorción. Esto favorecería una disminución en la excreción urinaria del oxalato y, por tanto, una disminución de este tipo de litiasis6. En cambio, los suplementos de calcio parecen aumentar el riesgo de litiasis4.
    • El aumento de la ingesta de proteínas animales (dietas hiperproteicas, o culturistas que toman suplementos) incrementa el riesgo de litiasis6.
    • Dietas ricas en sal (alimentos procesados), porque contribuyen a la hipercalciuria5.
    • Múltiples fármacos favorecen la formación de litiasis: diuréticos de asa (litiasis cálcicas), antiácidos, corticoides, teofilinas, aspirina, vitamina D y la quimioterapia (litiasis úricas)7.
    • Otros favorecen la formación de cálculos de origen medicamentoso: sulfamidas, nitrofurantoína e indinavir (inhibidor de la proteasa indicado en el tratamiento del virus de la inmunodeficiencia humana [VIH], que forma litiasis compuestas principalmente por el fármaco)7.

Intrínsecos

 

  • Los antecedentes familiares de litiasis multiplican por tres el riesgo de padecerlas6,7. En pacientes con cólicos recurrentes, hasta el 25% tienen antecedentes familiares6.
  • Obesidad. El índice de masa corporal (IMC) y la circunferencia abdominal están asociados  al riesgo de litiasis, sobre todo en mujeres4,6.
  • La diabetes mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) y el síndrome metabólico son un factor de riesgo8. La resistencia a la insulina incrementa la absorción intestinal y la excreción renal de calcio4.
  • Hipercalcemia por cualquier causa: hiperparatiroidismo primario (hasta el 5% de pacientes con cólico nefrítico), inmovilización prolongada, neoplasias, sarcoidosis, enfermedad de Paget.
  • Hipertiroidismo.
  • Gota. Multiplica por dos el riesgo de litiasis (tanto de ácido úrico, como de oxalato cálcico)6.
  • Enfermedades malabsortivas: enfermedad inflamatoria intestinal, resección ileal o by-pass yeyuno-ileal, diarrea crónica y abuso de laxantes.
  • Enfermedades renales: acidosis tubular renal tipo I, o anomalías anatómicas: riñón en esponja, riñón en herradura, riñón poliquístico, divertículo caliceal, obstrucción de la unión pieloureteral, estenosis ureteral, cirugía renal previa.
  • Enfermedades genéticas: cistinuria, hiperoxaluria primaria, síndrome de Lesch-Nyhan, fibrosis quística.
  • Las infecciones recurrentes del tracto urinario u orinas colonizadas por gérmenes productores de ureasa (Proteus, Klebsiella, Providentia, Pseudomonas o Enterococcus) son la base en la etiopatogenia de las litiasis de estruvita.Usualmente crecen ocupando una gran parte del sistema colector, formando los cálculos de Staghorn.

Presentación clínica y exploración física

La mayoría de las litiasis diagnosticadas de forma incidental, permanecen asintomáticas en un seguimiento de 3 a 5 años2, pero si empiezan a desplazarse a través del uréter, pueden causar una obstrucción aguda parcial o completa que produce el cólico nefrítico.

 

El síntoma principal es el dolor, que se presenta más a menudo durante la mañana (por un aumento significativo en la concentración urinaria)7. Suele ser de tipo cólico (usualmente dura entre 20 y 60 minutos), de inicio súbito, unilateral, muy intenso y no mejora con el reposo. Se localiza en la fosa lumbar y se irradia en sentido descendente anterior siguiendo el trayecto ureteral hasta la vejiga, los genitales externos e incluso la cara interna del muslo. El paciente suele mostrarse agitado y característicamente se sujeta la fosa renal.

 

La irradiación del dolor orienta sobre la localización del cálculo, pero no es diagnóstica:

  • Si el cálculo está alojado en la porción superior del uréter, el dolor puede irradiarse al testículo.
  • Si el cálculo se encuentra en la porción media, el dolor puede simular una apendicitis o una diverticulitis, según el lado.
  • Si el cálculo está en el uréter distal, pueden aparecer síntomas de irritabilidad vesical (polaquiuria, disuria y tenesmo)7.
  • Las litiasis ubicadas en la pelvis renal pueden provocar dolor de baja intensidad o intermitente ubicado en el flanco2.

 

El segundo síntoma más frecuente es la hematuria. No obstante, su presencia o ausencia no permiten confirmar o excluir el diagnóstico7.

 

Otros síntomas asociados son:

  • Náuseas y vómitos, por estimulación del plexo celíaco. Son muy comunes, su ausencia debería hacer dudar del diagnóstico.
  • Estreñimiento por íleo reflejo.
  • Puede existir febrícula, pero la fiebre nunca forma parte de la clínica del cólico nefrítico no complicado.

 

Exploración física

La percusión suave del lado afecto es positiva. El abdomen permanece blando y depresible, sin signos de peritonismo y con cierto timpanismo por íleo reflejo.

 

Debería realizarse una exploración genital completa: en el hombre, el testículo no es doloroso a la palpación. En la mujer, el examen pélvico será normal.

 

Conviene registrar las constantes vitales para descartar fiebre o hipotensión, que orientarían a infección sistémica o shock por otras patologías (grado de recomendación C).

 

Diagnóstico diferencial

Hasta el 50% de los pacientes que consultan por dolor en el flanco no tendrán litiasis, y un 27% de ellos tendrán diagnósticos alternativos relevantes (tabla 2).

 

Conviene recordar, que en un 5-10% de los casos la obstrucción ureteral que produce el dolor cólico no es debida a cálculos, sino a otras patologías que ocasionan obstrucciones tanto intrínsecas como extrínsecas de la vía:

  • Obstrucciones ureterales intraluminales: presencia de coágulos por tumoraciones renales o por necrosis papilar, neoplasias uroteliales, fragmentos de granulomas tuberculosos o estenosis ureterales.
  • Obstrucciones ureterales extrínsecas por: enfermedades intestinales (plastrón apendicular, enfermedad de Crohn), ginecológicas (masas anexiales, abscesos tubo-ováricos), retroperitoneales (fibrosis, linfomas, abscesos), vasculares (aneurismas aortoilíacos, uréter retrocavo) o complicaciones posquirúrgicas7.

 

Actitud, exploraciones complementarias y diagnóstico en Atención Primaria

Dado que más de dos tercios de los cálculos serán expulsados de forma espontánea, la actitud ante un paciente con probable cólico nefrítico será controlar el dolor; a continuación, confirmar el diagnóstico y, por último, reconocer las complicaciones que requieran intervención inmediata en un centro hospitalario.

 

Aunque en la actualidad la tomografía computarizada (TC) es la técnica de referencia en los pacientes con alta sospecha de litiasis, tanto la ecografía (ECO) como la TC se consideran técnicas de imagen de eleccción9 (tabla 3).

 

Tira de orina (grado de recomendación C)

 

En un paciente con clínica típica, la presencia de hematuria es altamente predictiva de litiasis. No obstante, en un 15% de cólicos nefríticos los valores de hematíes en orina son negativos.

 

Puede hallarse leucocituria, aunque no exista infección asociada7. Sin embargo, la positividad de los nitritos equivaldría a infección10.

 

Los cambios en el pH pueden orientar la causa de la litiasis: un pH ácido es típico de las litiasis de acido úrico, y un pH básico lo es de las litiasis de estruvita.

 

Radiografía simple de abdomen

 

Es útil en litiasis radiopacas, tanto para el diagnóstico como especialmente para el seguimiento10.

 

No obstante, dado que solo permite ver el 60% de litiasis, no se considera la técnica de elección11.

 

Entre sus inconvenientes, destacan:

  • No detecta cálculos radiotransparentes ni litiasis menores de 2 mm.
  • No diagnostica obstrucción ni la causa obstructiva cuando no es litiásica7.
  • La superposición de gas o heces del intestino y la presencia de calcificaciones abdominales y pélvicas (flebolitos, ganglios linfáticos mesentéricos calcificados) pueden dificultar la identificación de litiasis ureterales11.

 

Ecografía reno-vesical

 

Permite diagnosticar litiasis radiotransparentes o procesos tumorales. Además, aporta información sobre el estado de la vía por encima de la obstrucción y sobre el grado de ectasia del riñón afectado.

 

Inconvenientes: son difíciles de visualizar las litiasis localizadas en el uréter12, en especial en el uréter distal , así como las litiasis de pequeño tamaño (,5mm).

 

En Atención Primaria resulta de gran utilidad la combinación de la radiografía simple de abdomen y de la ecografía11.

 

Tomografía computarizada helicoidal sin contraste

 

Es el mejor estudio radiológico en los casos en que la ecografía junto con la radiografía no resultan concluyentes.

 

Ventajas:

  • Más del 99% de las litiasis son visibles con esta técnica, incluyendo las radiolúcidas10.  
  • Si los síntomas no son debidos a litiasis, en un tercio de los casos puede identificar la causa real de la obstrucción.
  • Puede sugerir la composición de la litiasis en función de la apariencia general, la densidad y la localización.

 

Inconvenientes:

  • No permite una evaluación funcional, y solo da datos indirectos del grado de obstrucción.
  • Tiene menor accesibilidad y mayor coste que las exploraciones previas11.
  • Se expone al paciente a mayor radiación en comparación con cualquier otra técnica.

 

Urografía intravenosa

Tiende a usarse cada vez menos. La principal ventaja es que no solo provee información estructural, sino también funcional11.

 

Inconvenientes:

  • Solo permite visualizar cálculos radiopacos.
  • Expone a radiación.
  • Requiere contraste, por lo que supone riesgo de reacciones alérgicas al contraste que afectan del 5 al 10% de la población11.
  • El uso de contraste puede inducir también a un fracaso renal. Su incidencia es del 1%; y en la población con insuficiencia renal previa y diabetes, el riesgo asciende hasta el 25%11.
  • Es una prueba de larga duración.
  • No da información sobre diagnósticos alternativos.

 

Análisis de la litiasis

 

El paciente debería filtrar la orina para capturar la litiasis con una gasa, una media de nailon o un papel con filtro (p. ej., filtro de café). Es útil para confirmar el tipo de litiasis y facilitar el tratamiento específico preventivo si procede (grado de recomendación C).

 

Derivación al especialista. Criterios de derivación urgente

Dado que la mayoría de las litiasis ureterales se expulsan espontáneamente, durante las 4 semanas siguientes al inicio de los síntomas, el manejo de elección del cólico nefrítico es la conducta expectante. Solo se requiere intervención especializada en un 25% de casos.

 

La probabilidad de expulsión espontánea guarda relación sobre todo con el tamaño del cálculo y su posición13.

 

A medida que el tamaño aumenta disminuye la probabilidad de expulsión espontánea. De forma que más del 98% de las litiasis menores de 5 mm, sobre todo del uréter distal, se expulsarán espontáneamente en menos de 4 semanas desde el inicio de los síntomas. Mientras que cálculos con diámetros entre 5-10 mm tienen unas posibilidades de expulsión espontánea del 47%13  (figuras 1 y 2) .

  

Se han establecido como criterios de derivación al especialista para valorar una potencial intervención:

  • Pacientes con litiasis mayores de 10 mm.
  • Pacientes que no logran expulsar la litiasis después de tratamiento conservador (que incluya ensayo con terapia médica expulsiva), especialmente si la litiasis es mayor de 4 mm, o presentan un dolor incontrolado.
  • Pacientes con una obstrucción significativa.

 

Criterios de derivación a urgencias7

  • Fiebre igual o superior a 38 °C: expresa una infección del parénquima renal. El riesgo potencial es la sepsis de origen urinario, habitualmente provocada por bacilos gramnegativos, con una alta mortalidad.
  • Dolor intratable o con vómitos (que dificultan el tratamiento).
  • Estatus cólico: persistencia de la crisis de dolor durante más de 24 horas, a pesar del tratamiento correcto.
  • Oligoanuria: ya sea por obstrucción bilateral o unilateral en un monorreno, por riesgo de insuficiencia renal aguda.
  • Obstrucción en un trasplantado renal.
  • Fracaso renal agudo.
  • Embarazadas.

 

Tratamiento

El período desde el inicio de los síntomas hasta la expulsión es variable, y va desde horas a días, o incluso más. Durante este tiempo los pacientes pueden permanecer sintomáticos y requerir del uso continuado de analgesia.

 

Tratamiento analgésico:

 

Hidratación: se debe evitar una excesiva sobrehidratación durante la fase aguda del cólico, que provocaría una exacerbación de los síntomas y un riesgo potencial de rotura de la vía, sin evidencia de que disminuyan los tiempos de expulsión.

 

Respecto al tiempo libre de dolor, mientras se espera la expulsión del cálculo, no ha podido establecerse evidencia científica sobre las ventajas de aumentar la hidratación para facilitar la expulsión, por lo que esta medida no es recomendable en la actualidad14.

 

Por el contrario, la reducción de la ingesta hídrica en las primeras horas disminuye la incidencia de náuseas y vómitos (grado de recomendación C).

 

Calor local: la aplicación de calor local en el cólico es una medida efectiva para aliviar el dolor y las náuseas, y útil como tratamiento complementario (grado de recomendación C).

 

Antinflamatorios no esteroideos (AINE): son el tratamiento de elección. Actúan directamente en el mecanismo fisiopatológico del dolor (inhibiendo los efectos producidos por las prostaglandinas), disminuyendo el tono del músculo liso ureteral, y el edema local11. Han demostrado disminuir tanto los nuevos cólicos como las visitas a urgencias15.

 

El AINE con mayor nivel de evidencia en el tratamiento del cólico nefrítico es el diclofenaco (grado de recomendación A).

 

La vía intramuscular está indicada en el tratamiento del dolor agudo, y la vía rectal puede ser útil en pacientes con vómitos, con una eficacia analgésica comparable de ambas vías7.

 

Opiáceos: están indicados como tratamiento de rescate de los AINE, o cuando están contraindicados10 (grado de recomendación A).

 

Diferentes metanálisis de AINE frente a opiáceos concluyen que estos últimos:

  • Obtienen resultados en el control del dolor discretamente peores.
  • Requieren con mayor probabilidad analgesia adicional de rescate a corto término si son usados como fármaco de primera línea.
  • Presentan más efectos secundarios que los AINE, sobre todo náuseas, vómitos y mareo (en particular la petidina hidrocloruro)7,15.

 

El tramadol es el de elección por el menor perfil de efectos secundarios y menor potencial de dependencia15.

 

Dipironas (metamizol): administradas por vía intramuscular en la fase aguda, son menos efectivas que el diclofenaco 75 mg (grado de recomendación B); podrían usarse en casos en que los AINE estén contraindicados.

 

Los efectos adversos más comunes son la somnolencia y la sequedad oral, y el más grave, el riego potencial de agranulocitosis8.

 

Los antiespasmódicos (escopolamina butilbromuro) asociados a los AINE no ofrecen ningún beneficio adicional en el control del dolor y presentan efectos secundarios significativos (sequedad de boca, estreñimiento, pérdida de la acomodación visual) que desaconsejan su uso16 (grado de recomendación A).

 

Antieméticos: en caso de náuseas, vómitos, o ambos, puede administrarse metoclopramida.

 

Terapia médica expulsiva: alfabloqueadores frente a calcioantagonistas:

 

Varios metanálisis sugieren un beneficio significativo en los porcentajes de expulsión espontánea de las litiasis ureterales cuando se añade al tratamiento estándar la terapia médica expulsiva17. No obstante, faltan ensayos clínicos de mayor calidad para confirmar estos resultados.

 

Las guías europeas recomiendan añadir un alfabloqueador (de elección tamsulosina 0,4 mg/día durante 4 semanas ) en el tratamiento de pacientes con litiasis ureterales < 10 mm , y establecer un período de observación durante 4 semanas (siempre y cuando el paciente tenga un dolor bien controlado, la función renal se mantenga correcta y no haya evidencia de sepsis).

 

Alfabloqueadores: actúan sobre los receptores alfa-1 del uréter (sobre todo distal) inhibiendo el tono basal, la frecuencia de las ondas peristálticas y la contracción intramural del uréter, facilitando la expulsión de la litiasis.

 

La inmensa mayoría de los estudios se han realizado con tamsulosina 0,4 mg/día, durante 1 mes. No obstante, parecen ofrecer las mismas ventajas la terazosina (5-10 mg/día), y la doxazosina (4 mg/día), lo que sugiere un efecto de clase17.

 

Las revisiones sistemáticas concluyen que los alfabloqueadores (grado de recomendación A):

  • Aumentan las posibilidades de expulsión espontánea de litiasis distales (riesgo relativo [RR] 1,59; intervalo de confianza [IC] 95%, 1,44 a 1,75) con un número necesario de pacientes a tratar (NNT) de 3,318.
  • Producen un incremento absoluto de los porcentajes de expulsión espontánea de litiasis ureterales del 29% frente a pacientes control19.
  • Mejoran el tiempo para la expulsión de las litiasis una media de 3 días20.
  • Disminuyen el dolor19.

 

Respecto a los efectos secundarios, aparecen en un 4% de los pacientes y solo es significativo el mareo20.

 

Antagonistas del calcio: relajan la musculatura lisa ureteral y facilitan el paso de la litiasis. Todos los ensayos clínicos se han realizado con nifedipino, por lo que los resultados no pueden extrapolarse a otros antagonistas del calcio11.

 

Sus efectos beneficiosos son más discutibles, puesto que la administración de nifedipino supone un incremento absoluto en la expulsión de litiasis de solo el 9% frente a control, que no resulta ser estadísticamente significativo, y disminuye de forma menos clara que la tamsulosina los días necesarios para la expulsión21.

 

Entre sus inconvenientes destaca un porcentaje no despreciable de efectos adversos (del 15,2%) que van desde la hipotensión y las palpitaciones hasta la cefalea, náuseas y vómitos y astenia18.

 

La adición de corticoides en dosis bajas a la tamsulosina ha obtenido resultados inconsistentes en ensayos clínicos, por lo que, dado el perfil de riesgo de estos, no están indicados.

 

Tratamiento definitivo

 

Cuando el tratamiento conservador fracasa, el paciente debe ser derivado al urólogo para su tratamiento definitivo:

 

Litotricia extracorpórea por ondas de choque

 

Es el tratamiento más usado habitualmente, por ser menos invasivo y no requerir ingreso, pero tiene algunas limitaciones, como un alto porcentaje de retratamientos (entre el 4 y el 50%)22.

 

Se basa en ondas de choque generadas por una fuente externa que se propagan a través del cuerpo y causan fragmentación de las litiasis10.

 

Está indicada como tratamiento de primera línea en (grado de recomendación C):

  • Litiasis renales ≤ 20 mm.
  • Litiasis ureterales proximales de 1 cm o menos (el porcentaje de éxito supera el 85%)22.

 

Las complicaciones más descritas son: Streinstrasse (camino de piedras) (1-4% de pacientes), las colecciones de líquido perirrenales o hematoma subcapsular o intrarrenal (< 1% de pacientes), las arritmias (11-59% de casos, sobre todo las extrasístoles supraventriculares [ESV]), las lesiones gastrointestinales (1,8% de casos)23.

 

Excluyen la técnica las litiasis > 3 cm, el embarazo, las coagulopatías, los aneurismas de aorta o arteria renal, las infecciones no controladas del tracto urinario y las malformaciones esqueléticas importantes, y pierde eficacia en pacientes con obesidad mórbida y en litiasis de cistina > 15 mm23.

 

Ureteroscopia (con o sin litotricia intracorpórea)

Es una técnica cada vez más usada porque, a pesar de tener un mayor porcentaje de complicaciones (técnica más invasiva) y requerir más días de ingreso, ofrece un mayor porcentaje de éxito24 para el tratamiento de litiasis ureterales (sobre todo distales). Combina el uso del ureteroscopio con la extracción del cálculo con cesta/fórceps, o fragmentación del cálculo con litotricia intracorpórea.

 

Se suele recurrir a la ureteroscopia con fragmentación endoscópica en casos de (grado de recomendación C):

  • Litiasis renales grandes > 20 mm.
  • Litiasis renales de composición más dura (cistina u oxalato cálcico monohidrato).
  • Localizaciones complejas (de polo renal inferior o de uréter medio).
  • Litiasis en riñones con anomalías anatómicas.

 

Nefrolitotomía percutánea

Su uso ha quedado relegado a cálculos no accesibles por ureteroscopia o casos que requieran tratamiento simultáneo de otras condiciones del tracto urinario10,16.

 

Ha demostrado su seguridad y eficacia en litiasis grandes, múltiples o complejas10 (figuras 3 y 4).

      

 

Prevención de recurrencias. ¿A qué pacientes habría que estudiar? ¿Cómo tratar?

En un primer cólico, en especial en personas jóvenes, no hay que hacer ningún estudio, solo establecer recomendaciones genéricas, como aumentar la ingesta hídrica5.

 

Solo deberían estudiarse los pacientes motivados para la prevención que presenten cólicos de repetición o con factores de riesgo significativos de recurrencia5:

  • Presencia de litiasis bilaterales o múltiples o de nefrocalcinosis.
  • Litiasis de fosfato cálcico, ácido úrico, cistina o estruvita.
  • Presencia de enfermedad inflamatoria intestinal, diarrea crónica, malabsorción o antecedente de cirugía bariátrica.
  • Antecedentes personales de gota, hiperparatiroidismo primario, acidosis tubular renal o fracturas óseas patológicas.

 

El estudio metabólico debe realizarse a partir de la tercera semana de la expulsión de la litiasis e incluye:

  • Análisis de sangre con: calcio, fosfato, ácido úrico, creatinina, potasio, magnesio, bicarbonato y nitrógeno ureico en la sangre (BUN).
  • En pacientes con hipercalcemia, determinar la 1,25 dihidroxivitamina D y la hormona paratiroidea intacta.
  • Dos muestras de orina de 24 horas para valorar: volumen, pH, creatinina, calcio, fosfato, ácido úrico, oxalato, citrato, sodio, potasio, magnesio, amonio, sulfato, y cribado de cistina. Deben recogerse dos muestras, puesto que existe gran variabilidad en los resultados de diferentes muestras.

 

Prevención de recurrencias: tratamiento

En función de los resultados del estudio metabólico, pueden realizarse recomendaciones dietéticas o tratamiento (figura 5). No obstante, sigue habiendo una sorprendente escasez de datos que demuestren que la prescripción de regímenes preventivos basados en muestras de orina sea superior a la que ofrece un asesoramiento genérico, no específico25.

 

Solo existe evidencia respecto a:

  • Incremento de la ingesta hídrica: reduce el riesgo de recurrencia sobre el 61% (RR: 0,39; IC 95%: 0,19-0,80)y prolonga el intervalo promedio de las recurrencias (grado de recomendación A)26.
  • Descenso en la ingesta de refrescos: los pacientes que consumen una alta cantidad de ácido fosfórico (vía refrescos) deberían disminuir su consumo sin modificar una ingesta adecuada de líquidos (grado de recomendación B)27.
  • Se ha observado una relación directa entre el aumento de calcio en la dieta y la disminución de recidivas. A pesar de que la evidencia es limitada e indirecta, parece razonable mantener al menos una ingesta de calcio regular27 (grado de recomendación C).
  • Una dieta pobre en proteínas animales reduce el riesgo de recurrencias27(grado de recomendación C).

 

Se puede añadir tratamiento médico en función del tipo de litiasis y sobre todo en función de la anomalía metabólica detectada en la orina, siguiendo las recomendaciones de la tabla 428-30 (grado de recomendación A).

Lecturas recomendadas

Fàbregas Escurriola M, Solórzano Cortijo Y, Aragonés Forés R. Litiasis renal y cólico nefrítico. Guías clínicas Fisterra.

Excelente revisión para Atención Primaria, muy orientada a la práctica clínica, con información contrastada y esquematizada respecto al manejo, tratamiento y criterios de derivación. 

Esquena S, Millán Rodríguez F, Sánchez-Martín FM, Rousaud Barón F, Marchand F, Villavicencio Mavrich H. Cólico renal: Revisión de la literatura y evidencia científica. Actas Urol Esp. Marzo 2006.

Revisión más exhaustiva, para los que deseen profundizar en la fisiopatología, y el tratamiento desde la atención especializada.

Portis AJ, Sundaram CP. Diagnosis and initial management of kidney stones. Am Fam Physician. 2001;April 163(7):1329-38.

Revisión esquematizada, muy útil para las consultas de AP. Pendiente de revisar en la actualidad. Incluye un anexo con información para los pacientes.

 

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Comentarios
Francisco Jose Fagundez | 10-08-2015
¿que hay de nuevo en el tto con herbensurina, fitoterapia, etc)saludos
Luis Emilio Ripoll | 09-07-2015
Buen resumen
Ana Egea | 30-06-2015
Excelente revisión. Gracias.Sobre la terapia médica expulsiva con alfabloqueantes o calcio antagonistas disponemos de evidencia reciente que dice que no: 'Medical expulsive therapy in adults with ureteric colic: a multicentre, randomised, placebo-controlled trial' http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(15)60933-3/abstract