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El conflicto ético
¿Es ético aceptar regalos de un paciente?
Ana Valverde Prados
Residente de Medicina Familiar y Comunitaria
CS Almanjayar. Granada
José Antonio Castro Gómez
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CS Almanjayar. Granada
Rosario Perez García
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAP Salou.Tarragona
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¿Es ético aceptar regalos de un paciente?

Ana Valverde Prados

José Antonio Castro Gómez

 

 

Resumen

Los regalos de los pacientes pueden generar conflictos éticos en nuestra práctica.

 

Antes de aceptar o rechazar un regalo debemos valorar si va a condicionar nuestra conducta y la relación posterior con el paciente.

 

Descripción de la situación

Es Navidad. Al terminar mi consulta, he recibido la visita de la familia Martínez, pacientes de mi cupo desde que llegué a este centro de salud hace más de 30 años. Tras desearme unas felices fiestas, me han entregado una tarjeta llena de buenos deseos y dos botellas de vino. Conozco la precariedad de su situación económica por lo que he intentado explicarles que no podía aceptar el regalo pero no han admitido una negativa por mi parte. Para ellos ha sido un año duro debido a la pérdida de uno de sus hijos y han frecuentado mucho la consulta por múltiples síntomas que han ido resolviéndose. Resaltan que quieren agradecer mi escucha y mis consejos, y yo les explico que esa es una de mis tareas como médico de familia del sistema sanitario público.

 

Conflictos éticos del caso

Los regalos de los pacientes o sus familias a los médicos forman parte de nuestra cultura, los principales conflictos éticos que pueden presentarse ante un regalo son los siguientes:

  • Si el regalo se realiza para condicionar la conducta o profesionalismo del médico.
  • Si el regalo supone una carga para el paciente o su familia.
  • Si el regalo tiene connotaciones relacionadas con determinados aspectos, por ejemplo sexual, solicitud de relaciones personales, etc.

 

El regalo siempre ha tenido un gran contenido simbólico y ético. La salud o la recuperación de la salud, siempre ha estado por encima de los valores materiales, «la salud no tiene precio» por lo que es imposible pagar al médico, en situación de justicia equitativa. Esto hace que el paciente siempre quede en deuda, que intenta compensar en forma de regalos o presentes1.

 

En nuestra cultura, el regalo tiene una dimensión familiar innegable. Habitualmente es la familia, en su conjunto, quien agradece al médico las atenciones prestadas.

 

Es importante tener en cuenta el motivo, como regalos de agradecimiento tras una intervención que ha supuesto consecuencias importantes para el paciente o el momento en el que este hace el regalo, como son los que se realizan en momentos que culturalmente son adecuados como la Navidad, las vacaciones del profesional, etc.

 

En la literatura sobre el tema, la mayoría de los autores están de acuerdo en varios puntos2,3:

  • No hay conflictos éticos en aceptar regalos de agradecimiento de los pacientes siempre que estos no condicionen la conducta del médico. Siempre que un profesional acepte un regalo de un paciente debe exponer de forma clara que no va a cambiar el trato que recibe por parte de él. El mejor antídoto contra la perversión del regalo es la transparencia. Nunca debe importarnos que se conozcan los regalos que recibimos.
  • No es ético aceptar un regalo de carácter íntimo, como lencería.
    No es ético aceptar un regalo que sea caro. En este punto, hay que resaltar que, dependiendo de la sociedad en la que uno trabaje, el concepto «caro» varía.
  • Los regalos que se hacen con la intencionalidad de modificar la relación médico-paciente para obtener un beneficio por parte del último (buscando tener un trato especial respecto al resto de los pacientes) han de ser rechazados.

 

De la misma manera que los regalos sirven para afianzar lazos afectuosos, bienintencionados, con un único beneficiario que es quien recibe el regalo, también pueden crear de manera subliminal lazos de endeudamiento. En estos casos, los regalos tienen como único objetivo atarnos a la deuda que tenemos por haber aceptado el regalo. En estos casos, los regalos que pretenden alterar o incluso suplantar la objetividad profesional del médico; regalos que buscan conseguir un trato preferencial o una relación de amistad.

 

Estos regalos pueden producir conflictos de interés: conflicto entre los deseos del paciente y la opinión profesional o los valores morales del médico; conflicto entre los intereses del paciente y lo que impone la empresa; conflicto entre los intereses del paciente y la sociedad4.

 

Marco legal y deontológico

No existe una regulación específica sobre regalos a médicos por parte de los pacientes, ni encontramos ninguna referencia sobre ello en el Código Deontológico.

 

En la actualidad, instituciones médicas como la British Medical Association, la Canadian Medical Association o el American College of Physicians coinciden en que lo más adecuado es supeditar la decisión a la particularidad de cada caso, si bien todos coinciden en afirmar que no deben aceptarse regalos que condiciones o puedan condicionar el profesionalismo del médico5,6.

 

Posibles cursos de acción

Los dos principios éticos de la Medicina que influyen más en la decisión de aceptar o no aceptar regalos, son los siguientes:

  1. No maleficencia: abstenerse de realizar cualquier acto que pueda causar un daño. Hay ocasiones en las que rechazar un regalo puede suponer un perjuicio para el paciente o su familia. Respecto a este punto, algunos autores consideran que a veces hay que aceptar regalos para no vulnerar el principio de «no maleficencia»; es decir, hay pacientes que, debido a sus características particulares, sobre todo aquellos con problemas de salud mental, pueden sentirse rechazados, lo que podría suponer un perjuicio importante que repercutiría en su estado de ánimo y, por lo tanto, en su salud. En estos casos, deberá valorarse el tipo de regalo y si conlleva algún perjuicio para el paciente7.
  2. Justicia: tratar a cada uno como corresponda, con la finalidad de disminuir las situaciones de desigualdad. Por ello, aceptar un regalo por parte de un paciente nunca debe suponernos una obligación posterior que implique un cambio en nuestro comportamiento. Si el profesional no está seguro de que podrá seguir comportándose igual, no deberá aceptarlo, ya que supondría un menoscabo para el resto de sus pacientes.
    • Podemos aceptar el regalo de forma individual. Entendemos que en nuestro caso (con el que hemos iniciado este artículo), el regalo es de agradecimiento por nuestra dedicación y ayuda a la familia en momentos difíciles. Puesto que la familia no ha solicitado ningún trato especial, no consideramos que haya un conflicto ético. Sí debemos tener en cuenta que la precariedad económica de esa familia puede verse comprometida con el regalo, por lo que les daremos las gracias y les sugeriremos que no vuelva a repetirse debido a que es nuestro trabajo ayudarles y acompañarles cuando lo necesiten.
    • Podemos aceptar el regalo de forma colectiva. Aceptaremos el regalo, igual que en el apartado anterior, y le explicaremos a la familia que lo vamos a compartir con el resto del personal que conforma el centro de salud, sobre todo, con el resto de profesionales que han participado en su atención durante el tiempo que lo han necesitado.
    • Podemos rechazar el regalo. Siempre que un profesional rechace un regalo, tiene que elegir de forma cuidadosa la manera de hacerlo, para que sea lo menos perjudicial posible para la relación médico-paciente y explicársela detalladamente para que el paciente no se sienta ofendido. Tenemos que hacer hincapié en que el rechazo del regalo no es igual al rechazo del paciente o de la familia.

 

Referencias bibliográficas:

  1. Borrell F, Carballo F, Gadea I, Gérvas J, Gracia D, Gutiérrez Martí R, et al. Ética de los incentivos a profesionales sanitarios. Madrid: Ergón, 2009.
  2. DaviesM. Should I accept gifts from patients?. BMJ Careers. 2009. Disponible en: http://careers.bmj.com/careers/advice/view-article.html?id=20021003
  3. Caddell A, Hazelton LL. Accepting gifts from patients. Can Fam Physician. 2013;59(12):1259-1260.
  4. Matijasevic E.“A caballo regalado” versus “Desconfío de los Griegos”. Acta Méd Colomb. 2013;38(2):47-50.
  5. Snyder L; American College of Physicians Ethics, Professionalism, and Human Rights Committee.American College of Physicians Ethics Manual: sixth edition. Ann Intern Med. 2012;156(1 Pt 2):73-104.
  6. Transparency and doctors with competing interests – guidance from the BMA. British Medical Association, 2017. Disponible en: https://www.bma.org.uk/advice/employment/ethics/conflicts-of-interest
  7. Brendel D, Chu J, Radden J, Leeper H, Pope HG, Samson J, et al. The price of a gift: an approach to receiving gifts from patients in psychiatric practice. Harv Rev Psychiatry. 2007;15:43-51.

Comentario

Rosario Pérez García

 

Los autores de este caso han situado al lector en un contexto muy concreto: la Navidad. Estamos de acuerdo cuando afirman que la entrega de regalos, en esta época del año, tiene connotaciones culturales que deberían ser respetadas y aceptadas. Además, se debe señalar que estas actitudes de agradecimiento van más allá del ámbito sanitario; se dan, por ejemplo, en el contexto escolar cuando los padres de los alumnos ofrecen un regalo al docente de sus hijos. Es cierto que todo regalo crea una deuda moral en el profesional que lo recibe, sin embargo, en este caso concreto, el regalo no crea una deuda, sino que estrecha, aún más, el vínculo de confianza que la familia tiene hacia el médico. La familia ha vivido momentos muy difíciles, como lo es la pérdida de un hijo, ha sentido la proximidad del profesional y por ello le brindan su afecto a través de un regalo. De lo dicho, ¿podemos afirmar que se puede aceptar cualquier tipo de regalo? Para contestar, es necesario formularnos las siguientes preguntas (tabla 1):

 

Tabla 1. Actitudes éticas del médico ante un regalo

¿Quién regala?

El regalo procede del paciente        

Carga ética positiva

El regalo procede de la industria farmacéutica 

Carga ética negativa

¿Qué regala?

Naturaleza del regalo íntima/muy personal         

Carga ética negativa

El regalo es adecuado a la relación médico-paciente y aceptado socialmente

Carga ética positiva

¿Por qué regala?

Para mostrar aprecio

Carga ética positiva

Para la obtención de influencia o beneficio propio

Carga ética negativa

 

¿Quién hace el regalo? Si procede de la industria farmacéutica, entidad privada, con ánimo de lucro, contraería una deuda moral. No sería ético aceptarlo.

 

¿Qué regalo? Si el regalo es de naturaleza íntima o muy personal, su aceptación podría transgredir los límites exigidos por el profesionalismo. No sería ético aceptarlo.

 

¿Por qué me regalan? La mayoría de las veces, el verdadero motivo por el que nuestros pacientes nos ofrecen un regalo es para expresar su gratitud. El regalo posee una dimensión simbólica de agradecimiento para el que lo entrega y también para quien lo recibe.

 

Además de responder a estas preguntas, el médico debe saber discernir la intencionalidad del regalo que le ofrece el paciente, como, por ejemplo, si busca una influencia o beneficio propio (recetas, pruebas o derivaciones no procedentes). Aceptar este tipo de regalos lleva implícita una carga ética negativa, no solo para la profesión médica, sino también para el conjunto de la sociedad.

 

Los valores en juego, en el caso que nos ocupa, serían, por un lado, la voluntad de la familia de manifestar su gratuidad a través del símbolo, que es el regalo. Por otro lado, estaría la virtud del profesional, que puede verse comprometida con la aceptación del mismo. Ambos valores no son siempre excluyentes, siempre y cuando el profesional tenga claras las respuestas al quién, el qué y el por qué le regalan. El no rotundo a todos los regalos lesionará el primer valor, y no permitirá que la familia manifieste su agradecimiento. El sí fehaciente a todos los regalos puede comprometer la ética del profesional si conlleva unas conductas que se alejan de lo que debiera ser un buen profesional.

 

Por lo tanto, entendemos que el regalo se debe enmarcar en el reconocimiento por un trabajo bien hecho, por haberse sentido escuchado en los momentos difíciles. Bajo este prisma, aceptar este símbolo de agradecimiento sería ético.

 

Bibliografía

  • Antón C, Camarero C, Gil F. The culture of gift giving: What do consumers expect from commercial and personal contexts? Journal Of Consumer Behaviour. 2014;13(1):31-41.
AMF 2018;14(4):2220 | ISSN (Papel):1699-9029 | ISSN (Internet):1885-2521
Comentarios
ALICIA SANCHEZ | 14-01-2019
Gracias por el artículo que surge tras una pregunta honesta a algo que ocurre con frecuencia en la consulta y que a veces genera dilemas éticos.