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Ser médico de familia en...

Presentamos una nueva sección

Aunque solemos tender a pensar que ser médico de familia (MF) del sistema público tiene unas características universales, lo cierto es que en la práctica se observan muchas diferencias, en ocasiones enormes, en función del país en el cual se ejerce. No sólo el sueldo establece diferencias, sino la relación contractual y la vía de acceso, la interrelación con la atención secundaria, la cartera de servicios, el tener un cupo asignado, el tiempo de dedicación (número de horas y horario), las retribuciones y los incentivos, el entorno de trabajo (centros de salud, equipos, etc.), la  interdisciplinariedad, las especificidades derivadas del sistema de salud (aspectos de la incapacitat transitoria [IT], copago, prestación farmacéutica, forma de acceso al MF, al especialista hospitalario, a urgencias, lista de espera, etc.), la formación continuada, la reacreditación.

 

Es evidente que el entorno de trabajo es determinante en el modo de ejercerlo y en la forma en que interpretan o valoran los profesionales cada uno de los elementos específicos de su práctica. Así, en un entorno donde el profesional cobre por cada visita, ver la sala de espera abarrotada puede interpretarse como un éxito, mientras que en nuestro entorno quizá la tendencia más habitual sería a interpretarlo como un «fracaso».

 

En esta nueva sección queremos poner al alcance del lector información de primera mano de los aspectos diferenciales más relevantes de la práctica de la MF en diferentes países, especialmente europeos. Pensamos que este tipo de información puede ser útil para una mayor amplitud de miras (de la cual andamos bastante necesitados) y animar a introducir cambios en aquellos aspectos que podamos considerar de interés en nuestra práctica.

 

Esta información será presentada, en general, en un formato más o menos homogéneo por profesionales que han trabajado como MF en nuestro entorno y en el del país correspondiente, lo cual les permite valorar mejor los elementos diferenciales sobre los que procede enfatizar. El esquema que proponemos tendría estos apartados:

  1. Introducción (breve historia).
  2. El sistema de salud (tipo de sistema, copago, Atención Primaria puerta de entrada, etc.).
  3. La entrada del profesional en el sistema (tipo de relación laboral con la administración, vía de acceso, titularidad del centro de trabajo, etc.).
  4. La cartera de clientes (cómo se forma, si está garantizada, personas asignadas,etc.).
  5. La organización del trabajo (equipos y componentes [cantidad y tipología, tamaño medio], distribución del trabajo, horarios y distribución del tiempo de trabajo, presión asistencial, historia clínica, etc.).
  6. El contenido del trabajo (niños, embarazadas, pacientes terminales, técnicas, cirugía menor, etc.) y algunos detalles (IT, modelo de receta, etc.).
  7. La coordinación/relación con la atención secundaria.
  8. La formación continuada y la reacreditación profesional.
  9. Las retribuciones (modelo y cuantía).

Por las propias características del formato del artículo, no pedimos a los autores una revisión sistematizada y aséptica de su tipo de práctica, sino que se centren en aquellos aspectos que consideren más relevantes para el lector de España, y pueden (y deben) introducir elementos de opinión que permitan al lector interpretar mejor las diferencias, tanto conceptuales como operativas, de la práctica de la medicina de familia en cada uno de los países en relación al nuestro.

 

El primer artículo, que además servirápara presentar el formato que solicitamos a los diversos autores que van a colaborar en esta sección, es el de «Ser médico de familia en España». Puede parecer absurdo empezar por nuestro propio país puesto que, lógicamente, la inmensa mayoría de nuestros lectores ya saben lo que eso implica. Pero, en este caso, intentamos presentarlo como si se explicase a alguien ajeno a nuestro sistema. Pensamos que presentado desde esa perspectiva, puede ayudar a reflexionar sobre la realidad diaria de nuestro propio funcionamiento, dado que, en general, no solemos plantear nunca, más alláde la cuantía de las retribuciones, el por quéde muchas de las características de nuestra realidad profesional, y las consideramos como componentes «normales» (e inalterables) de nuestra propia esencia.

AMF 2011; 7(3); ; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521

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