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Septiembre 2016
Septiembre 2016

Nuevas sustancias psicoactivas: las drogas de la era digit@l

Pol Quintana Mathé

Residente de Medicina de Familia y Comunitaria EAP Raval Sud. CAP Drassanes. Barcelona

Beatriu Bilbeny de Fortuny

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria EAP Raval Sud. CAP Drassanes. Barcelona

Pol Quintana Mathé

Residente de Medicina de Familia y Comunitaria EAP Raval Sud. CAP Drassanes. Barcelona

Beatriu Bilbeny de Fortuny

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria EAP Raval Sud. CAP Drassanes. Barcelona

Puntos clave

  • En los últimos años están apareciendo nuevas sustancias psicoactivas (NPS) que son la evolución de las drogas clásicas, con perfiles de acción similares pero no claramente conocidos, ni tampoco sus efectos en caso de intoxicación o de adulteración.
  • Es tan rápida la fabricación de estas sustancias, y su venta y distribución vía internet resultan tan fáciles, que la mayoría no están aún fiscalizadas, y van por delante del legislador, facilitando aún más su uso.
  • Tienen múltiples nombres según su estructura química, aunque algunas empiezan a ser denominadas en prensa general según su etiquetaje y envoltorio, como «sales de baño», o «fertilizante para cactus».
  • El perfil de usuario en España aún es muy minoritario, pero en algún caso puede ser problemático. Es nuestra tarea discriminar si el uso es recreativo y esporádico o bien problemático. 
  • A destacar el caso particular de la metanfetamina, pues aunque no es propiamente una NPS, tiene un perfil muy adictivo y desadaptativo. Su uso está aumentando especialmente entre algunos colectivos.

 

 

En 2014, Anoro y Bernadeu publicaron en esta misma revista una propuesta de abordaje del consumo de drogas desde la Atención Primaria1(AP). Si bien sus contenidos cubren la gran mayoría de situaciones a las que se puede ver enfrontado un médico de familia, desde hace unos 10 años están aconteciendo cambios importantes, ligados al uso de internet y a la comercialización de «nuevas drogas», que han empezado a transformar de manera profunda los patrones de uso «tradicionales». Además, estos cambios están recibiendo una cobertura mediática extensiva, pero a menudo muy alarmista e imprecisa, por lo que es necesario para el médico de familia tener unos conceptos claros: ¿en qué consisten estos cambios? ¿Qué implican para la salud de sus pacientes? Este artículo pretende ser un complemento del anterior y asume la integración de los contenidos expuestos en él, por lo que recomendamos (encarecidamente) su lectura previa.

 

La «droga caníbal»

En 2012, la prensa reportó que un sujeto atacó violentamente a un indigente en Miami (EE. UU.), devorándole parte del rostro, antes de ser abatido por la policía. Se atribuyó dicho comportamiento a la ingesta de una nueva droga, las «sales de baño», y se difundió que eran capaces de causar canibalismo. Si bien es verdad que una nueva droga, la 3,4-metilenedioxipirovalerona (MDPV) (figura 1), se estaba vendiendo por internet bajo la apariencia de sales de baño para evitar controles legales, la autopsia del agresor únicamente reveló la presencia de cannabis, hecho que no tuvo apenas repercusión mediática2, y hasta la fecha no ha podido establecerse que esta ni ninguna otra sustancia pueda inducir «canibalismo».

 

Nuevas sustancias psicoactivas (NPS)

El término «nueva sustancia psicoactiva» (de ahora en adelante NPS, acrónimo de New Psychoactive Substance) se define como cualquier «sustancias de abuso, ya sea en forma pura o en preparado, que no son controladas por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes ni por el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971, pero que pueden suponer una amenaza para la salud pública»3.

Figura 1.

3,4-metilenedioxipirovalerona (MDPV)

Una sustancia estimulante, vendida en formato Research Chemical. Envasando la sustancia con las advertencias «exclusiva-
mente para uso técnico. No para consumo humano» el fabricante evita que se le pueda aplicar la legislación propia de sustancias para uso humano.

Fuente: Energy Control.

 

Esta definición merece varias consideraciones:

 

  • No se trata de drogas «de diseño», ya que algunas proceden de la naturaleza (p. ej., mitraginina) y muchas no han sido «diseñadas» para su uso recreativo (p. ej., la inmensa mayoría de los cannabinoides sintéticos aparecidos en el mercado hasta la fecha proceden de la industria farmacéutica).
  • No se trata de sustancias «nuevas» en el sentido cronológico, ya que muchas han sido descubiertas y usadas desde hace décadas (p. ej., el DOC).
  • No se trata de sustancias «legales», ya que posteriormente a su aparición algunas han sido fiscalizadas por determinados países (p. ej., mefedrona).

 

Los nombres de estas sustancias suelen ser combinaciones de cifras y letras difíciles de recordar (las iniciales de su nombre químico, o el número de serie del laboratorio de investigación en el que fueron descubiertas). Por eso creemos que es práctico clasificarlas según lo parecido de sus efectos a una sustancia «tradicional», por lo que proponemos la siguiente clasificación basada en la tabla del artículo de Anoro (tabla 1).

 

 

El número de NPS detectadas por primera vez en Europa aumenta anualmente desde 2008. En el año 2014, el número de nuevas sustancias ha sido de 101, una cifra 9 veces superior a las de 2008, por lo que no es posible conocerlas todas como sucede con las más populares4. Debido a ello, es recomendable estar familiarizado con las principales fuentes de información en NPS y saber interpretarlas. Al final de este artículo se proponen algunas.

 

Nuevos mercados, nuevos consumidores

La velocidad a la que aparecen las NPS y la popularización de internet han dado lugar a tres cambios significativos:

  1. En cuanto los estados logran prohibir la venta de una NPS (lo que suele tomar un tiempo), ya han aparecido nuevas cuya venta no está controlada. En la práctica, en todo momento existen varias NPS no fiscalizadas para cada uno de los grupos anteriores. Esto significa que pueden ser vendidas y compradas por internet con libertad, bajo la advertencia «no para uso humano», «uso exclusivo para análisis en laboratorio», o bien como algo cotidiano como «sales de baño» o «fertilizantes para cactus», para evitar la persecución legal.
  2. Al ser no fiscalizadas y en general baratas, pueden ser usadas como adulterantes de sustancias tradicionales, caras y cuya tenencia es penada. Por ello, estas sustancias tienden a aparecer en el mercado cuando hay desabastecimiento de una sustancia con demanda, por ejemplo la 3,4-metilenedioximetanfetamina (MDMA)5.
  3. Finalmente, internet no solo permite la venta de sustancias legales. La deep web puede definirse como el contenido de internet que no es accesible usando buscadores convencionales como Google. Abarca del contenido de los correos electrónicos y de las intranets hasta redes como Tor, que precisan de software específico para su acceso. En Tor, tanto los usuarios como las páginas web son anónimas, lo que permite la existencia de «mercados anónimos» como el ya famoso Silk Road, en los que se compran y se venden sustancias ilegales mediante el pago de monedas anónimas como BitCoin. El producto es enviado al cliente mediante correo postal convencional, siendo bajo el riesgo de incautación por parte de aduanas, debido al elevado número de misivas6 (figura 2).
 

Figura 2. Mefedrona.

Una sustancia estimulante de la familia de las catinonas. El envase menciona que es un «abono para plantas».

Fuente: Energy Control.

 

El caso particular de la metanfetamina

A pesar de que la metanfetamina no es una NPS, se incluye en este artículo porque su uso es relativamente nuevo en España, principalmente en personas procedentes del sudeste asiático y en hombres que tienen sexo con hombres. Debido a que su parecido con la anfetamina y la MDMA es fuente habitual de confusión, se incluye en la tabla 2 una comparativa de las características de estas tres sustancias.  

 

 

¿Por qué NPS en lugar de drogas tradicionales?

  1. Para evitar problemas legales.Este motivo no es muy prevalente en nuestro ambiente, debido a lo permisivo de la legislación española en materia de drogas, en comparación con otros países. Sin embargo, sí es una razón de peso para usuarios de países en los que el consumo o la tenencia para uso propio puede ser sancionada por la vía penal con privación de libertad. También constituye una razón para usuarios que pueden verse confrontados a análisis de drogas en orina (cuerpos de seguridad, ejército, pacientes en desintoxicación…).
  2. Fácil accesibilidad.Una porción de las NPS no fiscalizadas pueden adquirirse de manera sumamente sencilla por internet y con una tarjeta de crédito, con lo que ya no se necesita entrar en contacto con el mercado negro («camellos», etc.) para adquirir productos. Sin embargo, el número de usuarios que consumen NPS por este motivo probablemente ha disminuido desde la aparición de Silk Road y otros mercados de la deep web.
  3. Pureza.Aunque no es necesariamente cierto que las NPS compradas por internet son más puras que las drogas que se compran por el mercado convencional, sí es cierto que son percibidas como tales por algunos usuarios, por lo que este puede ser un motivo de consumo.
  4. Finalmente, existen usuarios con una dilatada experiencia en el consumo de múltiples sustancias, a quienes motiva la curiosidad de probar nuevas sustancias siguiendo ciertas pautas para disminuir los riesgos asociados, y que suelen compartir sus experiencias en foros especializados7.

 

Mensajes clave para la consulta

El abordaje médico-preventivo del consumo de NPS no difiere mucho del de las drogas tradicionales, como el descrito en el artículo de Anoro. Por ejemplo, con las NPS también será fundamental ser capaz de diferenciar consumos experimentales de consumos claramente problemáticos. Sin embargo, existen algunas particularidades, por lo que se proponen los siguientes mensajes, junto con algunas herramientas que pueden resultar útiles para trabajar con pacientes que a pesar de todo pretenden seguir consumiendo.

 

Que no cunda el pánico. A pesar de lo preocupantes que pueden parecer estos cambios, la mayoría de consumidores prefieren las drogas tradicionales a las NPS si se les da a elegir. Por el momento, España es un país poco afectado por el fenómeno, quizás gracias a la buena disponibilidad de drogas tradicionales en el mercado negro. En España únicamente un 1,4 % de la población de entre 15 y 64 años afirma haber consumido alguna NPS en la vida; la prevalencia de consumo de cocaína alguna vez en la vida para este mismo grupo de edad es del 10,3 % según la misma fuente8.

 

Si un paciente menciona una sustancia rara que no conocemos… preguntémosle acerca de ella. En nuestra experiencia, los consumidores opinan que los conocimientos sobre drogas del colectivo sanitario son insuficientes, por lo que no esperan que su médico conozca las NPS y no les causará sorpresa que se les pregunte. Mostrar interés e interrogar puede generar confianza y ayudar a disolver el recelo inicial que tiene el paciente a abordar el tema. También permite recabar información acerca de las motivaciones para consumir que posteriormente será valiosa para nuestra intervención.

 

Más vale malo conocido, que bueno por conocer. Al tratarse mayoritariamente de sustancias nuevas y no evaluadas en humanos, los efectos a medio y largo plazo del consumo de NPS son habitualmente desconocidos, al contrario de lo que sucede con las drogas más conocidas.

 

Mensajes preventivos para una NPS particular. Dada la poca información de la que se dispone acerca de estas sustancias, a la hora de ofrecer recomendaciones o atender intoxicaciones se suelen usar los conceptos genéricos sobre las NPS ya descritos, más los propios del tipo de efecto que produce la NPS en cuestión. Por ejemplo, las NPS de tipo estimulantes suelen tener efectos adversos parecidos a los de la anfetamina y la cocaína, las NPS de tipo opioide tienen riesgos parecidos a los de la heroína, etc.

 

Antes de consumir… pensárselo dos veces. Hay que ser muy prudente al experimentar con esas sustancias, y conviene realizar pruebas con dosis muy pequeñas en un ambiente familiar y seguro, acompañado de alguien sobrio, que pueda actuar en caso de problema. Conviene no pasar de un consumo estrictamente experimental y ocasional. También hay que tener en cuenta que, cualquier mezcla con otras drogas, hará aún más impredecibles la experiencia y los riesgos.

 

Antes de consumir… informarse. Conviene leer el máximo de información posible, sobre todo en lo que se refiere a efectos, dosis, duración y efectos secundarios. Muchos usuarios recurren a páginas web de organizaciones como Erowid y Energy Control (ver final del artículo), cuyos contenidos están redactados a partir de la poca información científica disponible y de la información proporcionada por consumidores sobre efectos adversos o inesperados, dosis desaconsejadas, etc.

 

Antes de consumir… analizar. Si ya es elevada la incertidumbre acerca de los efectos sobre la salud de estas sustancias, el riesgo es máximo cuando se consumen sin saber su composición. La adulteración con otras NPS y errores de etiquetaje ya han causado efectos adversos graves y muertes. Conocer la composición puede permitir tener una idea de los efectos que se van a sentir, valorar mejor el riesgo, o descartar el consumo si se tratase de una sustancia especialmente tóxica. Al final del artículo se proporcionan referencias de algunas organizaciones no gubernamentales que prestan este servicio.

 

Lecturas y páginas web recomendadas

Erowid (https://www.erowid.org/psychoactives/psychoactives.shtml)

Base de datos estadounidense que se ha construido a partir de información que proporcionan consumidores. Es la «enciclopedia» de referencia sobre nuevas drogas, usada tanto por usuarios de sustancias como por personal sanitario, debido a lo actualizada de su información.   

Energy Control (www.energycontrol.org)

Proyecto de reducción de riesgos español que ofrece análisis anónimo de sustancias y, en caso de llevar la muestra personalmente, gratuito. Dispone de un equipo de cuatro médicos (medicina de familia y psiquiatría) para responder consultas, tanto de profesionales sanitarios como de usuarios. Finalmente la página web contiene una sección de información acerca de nuevas drogas, orientada a consumidores.

AiLaket!! (www.ailaket.com) y Hegoak (http://www.hegoak.org/) son otras organizaciones que ofrecen asesoramiento y análisis de sustancias en el País Vasco y Navarra, respectivamente.

 

Bibliografía

  1. Anoro Preminger M, Bernadeu Farrús J. Abordaje del consumo de drogas: una propuesta de actuación desde la Atención Primaria. AMF. 2014;10(2):64-75.
  2. No Title. http://www.foxnews.com/us/2012/06/27/medical-examiner-finds-only-marijuana-in-miami-face-chewer-system.html#ixzz1z2Ne6RED.
  3. United Nations Office on Drugs and Crime. The Challenge of New Psychoactive Substances; 2015. http://www.unodc.org/documents/scientific/NPS_Report.pdf.
  4. EMCDDA. European Drug Report 2015: Trends and Developments; 2015. doi:0.2810/084165.
  5. Giné CV, Espinosa IF, Vilamala MV. New psychoactive substances as adulterants of controlled drugs. A worrying phenomenon? Drug Test Anal. 2014;6(7-8):819-24. doi:10.1002/dta.1610.
  6. Barratt MJ, Ferris JA, Winstock AR. Use of Silk Road, the online drug marketplace, in the United Kingdom, Australia and the United States. Addiction. 2014;109(5):774-83. doi:10.1111/add.12470.
  7. González D, Ventura M, Caudevilla F, Torrens M, Farre M. Consumption of new psychoactive substances in a Spanish sample of research chemical users. Hum Psychopharmacol. 2013;28(4):332-40. doi:10.1002/hup.2323.
  8. Plan Nacional Sobre Drogas. Encuesta Sobre Alcohol y Drogas en España; 2013. http://www.pnsd.msssi.gob.es/profesionales/sistemasInformacion/sistemaInformacion/pdf/2015_Informe_EDADES.pdf.

AMF 2016;12(8);1905; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521

Cómo citar este artículo...

Quintana Mathé P, Bilbeny de Fortuny B. Nuevas sustancias psicoactivas: las drogas de la era digit@l. AMF 2016;12(8);1905.

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