Sobrediagnóstico en cribados de cáncer
Pregunta 1 de 3
Acude a consulta Patricia, de 47 años de edad, para conocer los resultados de una analítica de seguimiento de su hipotiroidismo para el cual está en tratamiento sustitutivo con levotiroxina diaria. Aprovecha y le informa de que esta semana tiene cita para la mamografía de cribado, tras llegarle la invitación por correo postal a casa desde el Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama que gestiona Salud Pública de la comunidad autónoma, donde va dirigido a pacientes de 45 a 69 años de edad en el momento actual. En dicha carta se le informa acerca de la importancia de acudir ya que «estaremos ganando tiempo al tiempo», ya que «si detectamos algún signo anómalo estaremos aprovechando un tiempo que puede ser decisivo». Patricia, por la confianza que usted le transmite, aprovecha para preguntar acerca de dicha participación.
Señale la respuesta INCORRECTA:
Tras reflexionar acerca de los posibles conflictos de interés, deberá informar a la paciente de los potenciales beneficios, limitaciones y riesgos asociados a la participación en el cribado, incluido el riesgo de sobrediagnóstico y sobretratamiento, teniendo en cuenta sus valores y preferencias para una toma de decisiones informada.
Actualmente, según los datos disponibles, el balance beneficio-riesgo de la participación en el cribado poblacional de mujeres de 50 a 69 años sin riesgo particular sigue siendo incierto y de difícil definición.
Le transmitirá que la recomendación de iniciar el cribado a partir de los 40 años en mujeres sin riesgo particular está basada en una evaluación clínica firme basada en ensayos clínicos.
Algunos estudios estiman que, en el cribado poblacional de cáncer de mama en el que participa Patricia, por cada mujer a la que se le evita la muerte a causa del cáncer, aproximadamente 3 son diagnosticadas con un cáncer que nunca habría puesto en peligro su vida (sobrediagnóstico).
Argumento:
En su última actualización de 2023, el U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) estadounidense recomendó iniciar el cribado a partir de los 40 años en mujeres sin riesgo particular basándose en modelos matemáticos, sin una evaluación clínica adicional.
Respecto a la participación en los cribados poblacionales de cáncer conviene abogar por una toma de decisiones equilibrada, transparente, libre de conflictos de interés y compartida.
