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Reflexiones en torno a la ley de eutanasia

Marisa Rubio Montañés

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria ABS Girona 3. Girona Miembro del Grup d'Ètica de la CAMFiC

Marisa Rubio Montañés

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria ABS Girona 3. Girona Miembro del Grup d'Ètica de la CAMFiC

El 17 de marzo el Parlamento de España aprobó la ley orgánica de regulación de la eutanasia, con un amplio respaldo parlamentario, social y profesional. Así entramos en el reducido grupo, aunque cada día mayor, de países que han regulado la eutanasia/suicidio asistido.

 

La muerte constituye para las personas un momento de especial relevancia desde sus orígenes. Cada cultura la ha abordado de una manera diferente, ritualizándola y tratando de hacerla lo más fácil posible. La mentalidad judeocristiana adopta una posición completamente diferente. El sufrimiento nos acerca a Cristo, redime las faltas y da sentido a la vida. En el Renacimiento, Hume volvió a plantear la necesidad de que la medicina se ocupara de procurar una muerte dulce a los que sufren. Kant entendió la ética como la búsqueda voluntaria y libre de lo correcto. Kant se posicionó contrario a la disponibilidad de la propia vida porque consideraba que es un abuso de la libertad1. J.S. Mill y los utilitaristas aprobaron el suicidio siempre que no suponga un daño para terceros.

 

En 1948 se firmó la Declaración de los Derechos Humanos que, aun sin fuerza vinculante, ha servido como fundamento de derecho de muchos países, incluido España. Desde entonces, el mundo occidental ha recorrido un camino de progresiva secularización, donde se distinguen dos niveles éticos: la ética cívica, que establece las normas mínimas de convivencia pacífica y se rige por los principios de justicia y no maleficencia, y la ética de máximos, personal, donde la persona desarrolla su proyecto de felicidad desde la autodeterminación (principio de autonomía).

 

El análisis de la ley de la eutanasia se puede realizar en tres niveles consecutivos: legal, deontológico y ético.

 

La ley supone no solo el cambio del Código Penal, sino el desarrollo hasta sus últimas consecuencias de la ley de autonomía del paciente. Las solicitudes de muerte asistida serán el último y más complejo caso de consentimiento informado. El testamento vital, o documento de voluntades anticipadas (DVA), tendrá una gran relevancia para pacientes, familiares y profesionales que se enfrenten a una solicitud de muerte asistida. Tres entidades de referencia en el ámbito de la bioética analizan la legitimidad de la ley desde dos posiciones bien diferentes: el Comité de Bioética de España2, la Comisión Sociosanitaria de Comités de Ética de Euskadi3 y el Comitè Consultiu de Bioètica de Catalunya4.

 

El Comité de Bioética de España, en un extenso y pormenorizado documento, se pronuncia en contra. Entiende que la vida posee una dimensión que excede el mero reconocimiento de una facultad o derecho subjetivos, tiene una dimensión intrínseca que no depende de circunstancias físicas, emocionales o psicológicas. La vida es el presupuesto elemental e indispensable de todo derecho. Considera que la mera voluntad de la persona no es suficiente para legitimar la elección, porque el valor de la vida humana es más que autodeterminación o libertad.

 

La Comisión Sociosanitaria de Comités de Ética de Euskadi plantea la existencia de situaciones concretas en las que la eutanasia puede ser una respuesta al alivio del sufrimiento. El comité parte del valor inestimable de la vida y su estatus especial, por constituir la base sobre la que se realizan los demás valores. Presenta la dignidad humana como un valor ontológico (no modificable) que se expresa como dignidad ética, es decir, como una vida digna de ser vivida porque responde a un proyecto personal. Las situaciones de sufrimiento refractario pueden vulnerar la dignidad ética. No se trata de con­siderar la eutanasia un acto bueno porque sea expresión de la libertad personal, sino de una excepción, el camino menos malo, en circunstancias extremas.

 

El Comitè Consultiu de Bioètica de Catalunya, ya en 2006, enfatiza el derecho a la integridad física y moral que completa el derecho a la vida en el artículo 15 de la Constitución. El respeto a la integridad moral, inseparable del respeto a la vida, se manifiesta en la capacidad de actuar de forma libre y autónoma. La integridad moral hace referencia a las convicciones, intereses y objetivos de vida, aunque no coincidan con los mayoritarios o sean, incluso, opuestos a ellos. Sostienen que la dignidad implica la obligación, por parte de los demás, de reconocer y respetar los diferentes puntos de vista.

 

La deontología se ocupa de concretar las normas en el ámbito profesional para alcanzar unos fines. Contiene las claves éticas y cánones de conducta de los profesionales. En relación con la eutanasia/suicidio asistido, la deontología médica, desde el juramento hipocrático hasta el Código de Deontología médica de la Organización Médica Colegial (OMC) de 2011, tiene una visión contraria a la eutanasia. En el artículo 36.3 especifica claramente que el médico nunca provocará la muerte de ningún paciente. En este sentido, la OMC de España se manifiesta en su posicionamiento de 2018.

 

Para los que ejercen en Cataluña, la cosa cambia. El Codi del Consell de Col·legis de Metges de 2005 especifica que el médico debe respetar y atender las recomendaciones del paciente reflejadas en el DVA (art. 68). En 2018, desde la comisión deontológica declaran que consideran oportuna la legislación de la eutanasia. Hacen hincapié en el número relativamente bajo de personas a las que afectará y destacan la importancia de asegu-rar que se garantice una muerte en paz para todos, de acuerdo con aquello que da sentido a la vida de cada uno.

 

Las diferencias entre declaraciones como las del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y la Co­misión de Deontología del Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB) reflejan la complejidad de introducir la ayuda a morir como uno de los deberes del médico.

 

Desde la ética, una cuestión clave es si se puede considerar la eutanasia uno de los fines de la medicina. Los avances de la tecnología y la irrupción de los derechos de los pacientes en el ámbito sanitario han modificado tanto los fines de la medicina como el modelo de relación médico-paciente. El objetivo tradicional de la medicina de recuperar la salud y evitar la muerte se ha quedado corto. Aspectos como la adecuación del esfuerzo terapéutico, el cuidado como una obligación al mismo nivel que la curación o la potestad del paciente para rechazar tratamientos han sido incluidos como fines de la medicina. El modelo tradicional de la medicina es el paternalista. Aceptar la autonomía del paciente es aceptar la deliberación como modelo de relación clínica. En la deliberación, el médico y el paciente sopesan las ventajas e inconvenientes de cada curso de acción y el paciente escoge aquella opción que mejor se adapta a su proyecto de vida deseable. En este modelo, una de las obligaciones del profesional es analizar la capacidad de la persona para tomar una decisión concreta. Otra, aceptar las decisiones del paciente cuando se han tomado desde la competencia. La última frontera en el camino de la autonomía del paciente es aceptar la solicitud de ayuda a morir cuando la vida resulta insufrible.

 

Un argumento que sostienen quienes se muestran contrarios a la legalización de la eutanasia es el de la pendiente resbaladiza. Se hace hincapié en las personas de colectivos vulnerables (ancianos, enfermos crónicos, personas dependientes). Estas podrían verse empujadas a pedir la eutanasia al entender que suponen una carga inútil. Este sentimiento se vería reforzado por una dejación social de recursos para estas personas. Cierto es que los recursos sociales para pacientes y familias en situación de dependencia no son suficientes. Cierto es que vivimos en una sociedad hedonista, que tolera mal el sufrimiento, que de la muerte ha hecho un tabú. Sin embargo, la labor de dar sentido a la vida de las personas sobrepasa con mucho la labor del médico.

 

Cuando el profesional recibe una solicitud de eutanasia, su misión consiste en: analizar la competencia de la persona en el momento de hacer la solicitud; evaluar si las circunstancias que concurren son las que se explicitaron; asegurar que la decisión no es por falta de recursos y garantizar el cuidado y confort de la persona; dar un tiempo razonable para revisar la petición y aceptar un cambio de opción; no abandonar nunca y garantizar la atención adecuada.

 

Desde un sector importante de las unidades de cuidados paliativos llega un mensaje cuando menos discutible. Manifiestan ser contrarios a la eutanasia porque asumen que la petición proviene de una falta de recursos en cuidados paliativos. Es legítimo pedir más recursos, pero no lo es tanto obviar que la atención paliativa y la consecución de una muerte digna no es solo la que ocurre en sus unidades. Los y las profesionales de la Atención Primaria, que inician una relación asistencial antes de la enfermedad que lleva a la muerte, acompañan a sus pacientes durante el desarrollo de la misma y, en un importante número de casos, los cuidan hasta el último momento con calidad asistencial equiparable al de las unidades de cuidados paliativos. Ciertamente, las unidades de cuidados paliativos son un recurso que se requiere en algunas situaciones, pero no es la única fuente de atención digna a la muerte. Los que se ma­nifiestan contrarios a la eutanasia, bajo la etiqueta #yonosoyverdugo, confunden lo voluntario con lo forzado, y la eutanasia con el asesinato. Demuestran una falta completa de consideración tanto hacia los profesionales que asumirán la difícil tarea de procurar la muerte como a los pacientes que lo soliciten con las garantías de libertad, conocimiento y voluntad que prescribe la ley. En un tema con tantas aristas éticas, partidarios y contrarios deben manifestar sus posiciones con el máximo respeto.

 

Por último, reclamar el término muerte digna más allá de la eutanasia. La muerte digna tiene matices según cada persona y sus creencias. Más que muerte digna, quizás deberíamos hablar de mantener la dignidad de la persona en el proceso de morir hasta el último suspiro: respetando su voluntad, su intimidad, acompañándola y prestándole una atención de calidad5.

 

Bibliografía

  1. Román Maestre B. El concepto «vida» en la ética kantiana: algunas consecuencias para la bioética. Logos. Anales del seminario de metafísica. [Internet.] 2007;40:77-89. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2319584
  2. Comité de Bioética de España. Informe del Comité de Bioética de España sobre el final de la vida y la atención en el proceso de morir, en el marco del debate sobre la regulación de la eutanasia: propuestas para la reflexión y la deliberación. Madrid, octubre de 2020. Disponible en: http://assets.comitedebioetica.es/files/documentacion/Informe%20CBE%20final%20vida%20y%20la%20atencion%20en%20el%20proceso%20de%20morir.pdf
  3. Comisión Sociosanitaria de Comités de Ética de Euskadi. Informe de posicionamiento ético y valorativo acerca de la posible despenalización y regulación de la eutanasia y el suicido médicamente asistido [pendiente de publicación]. Diciembre de 2020.
  4. Comité Consultiu de Bioètica de Catalunya. Informe sobre la eutanasia y la ayuda al suicidio. Barcelona: Generalitat de Catalunya. Departament de Salut; 2006. Disponible en: https://canalsalut.gencat.cat/web/.content/_Sistema_de_salut/CBC/recursos/documents_tematica/repositori_eutasui.pdf
  5. Grupo de Ética de la CAMFiC. Acompañar hasta la muerte. Febrero 2012. Disponible en: http://gestor.camfic.cat//uploads/ITEM_543_EBLOG_1856.pdf

AMF 2021; 17(4); 181-182; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521

Comentarios

Susana 09-09-21

"Desde un sector importante de las unidades de cuidados paliativos llega un mensaje cuando menos discutible". "La labor de dar sentido a la vida sobrepasa con mucho la labor del médico"Esta claro que la óptica de cada persona es diferente y del autor de artículo también. Solicitemos respeto al paciente porque la ley le otorga este derecho y también para el profesional que no quiera participar en esta práctica.

Susana 09-09-21

"La labor de dar sentido a la vida de las personas sobrepasa con mucho la labor del médico" ,

Regina 08-07-21

Me parece apropiado el artículo porque nos afecta a todos,pero no creo que tenga un amplio respaldo profesional. Creo que si se ofrecen recursos sociales y sanitarios suficientes, disminuiria el sufrimiento para los pacientes y sus familias.

MONTSERRAT 01-07-21

Muy legítima la voluntad última del paciente pero no comulgo que el ejercicio de esa libertad recaiga en un médico de atención primaria.Por otro lado, ¿qué hace mi juicio más válido en cuanto a la adecuación o no de sucidio asistido a una persona competente en todas sus facultades lo ha pedido?Podrían existir cómites populares a modo de jurados que lo valorasen

MONTSERRAT 01-07-21

Muy legítima la voluntad última del paciente pero no comulgo que el ejercicio de esa libertad recaiga en un médico de atención primaria.Por otro lado, ¿qué hace mi juicio más válido en cuanto a la adecuación o no de sucidio asistido a una persona competente en todas sus facultades lo ha pedido?Podrían existir cómites populares a modo de jurados que lo valorasen

Carlos 19-05-21

"No se trata de con­siderar la eutanasia un acto bueno porque sea expresión de la libertad personal". "Aceptar la autonomía del paciente es aceptar la deliberación como modelo de relación clínica"Hablar de cuidados paliativos de calidad es hablar de atención primaria de calidad. Son la misma cosa. Confrontar cuidados paliativos con regulación de la eutanasia, es un debate en apariencia bienintencionado, pero suele ocultar intereses ajenos a la cuestión.Gracias por la editorial que ilustra una parte de la complejidad del problema y de las diferentes sensibilidades que deben resolverse en el respeto mutuo y en la deliberación sobre los fundamentos de una ética cívica

Pablo 13-05-21

muchas gracias por el editorial, muy sensible a las diferentes posturas... es difícil llegar a un acuerdo en este caso, pero me parece muy importante poder hablarlo con calma y respeto. Al igual que quien está a favor ha tenido que sufrir ataques, la objeción de conciencia se ha puesto en entredicho desde el momento de la aprobación (por ejemplo https://acortar.link/onMVj)Tengo también la sensación de que se da por hecho socialmente que es una cuestión "médica", una cierta proyección de la responsabilidad hacia nuestro colectivo investida de autodeterminación del paciente.

Miguel 09-05-21

Enhorabuena a la autora por su esfuerzo en plantear un artículo equilibrado y respetuoso con diferentes sensibilidades. Un reflejo de la pluralidad moral y del respeto una ética de mínimos compartida por todo el colectivo de la Medicina de Familia.

Marisa 02-05-21

Gracias Sara por tu comentario.En relación al apoyo social sobre la eutanasia, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en su barómetro sanitario de 2011( pág. 33 ) señala que el 77,5% de las personas preguntadas se mostró a favor de regular por ley el derecho a una muerte digna. Metroscopia, en 2019 señala que el 87% de los españoles creen que los enfermos incurables tienen derecho a que los médicos les proporcionen algún producto para poner fin a sus días. Coincidiremos que la muerte digna es mucho más que la eutanasia, pero estos porcentajes sí parecen un buen respaldo social. En cuanto a representar o no a los miembros de Semfyc aún no se ha emitido un posicionamiento en este tema. Sin embargo, si ha manifestado el respeto por la postura que cada uno pueda adoptar en un tema tan complejo. Personalmente creo que el énfasis lo deberíamos hacer en el deber que tenemos cada uno de nosotros de acompañar con calidad a nuestros pacientes en el último tramo de su vida. Aprovecho también para contestar sobre la oportunidad de la regulación en estos momentos. Coincido que quizás no haya sido lo más idóneo, no solo por la pandemia COVID, que ha puesto de manifiesto lo precario de nuestro sistema sanitario, sino por la preparación en actitudes y aptitudes de los profesionales en relación al final de la vida.

Sara 25-04-21

Muchas gracias por el artículo. Muy interesante leer diferentes posturas en un tema con tantas aristas. Si la vida es compleja, cómo no iba a serlo la muerte. Me quedo con dos frases que me parecen claves y que atinan en la diana de los puntos más conflictivos:'Las situaciones de sufrimiento refractario pueden vulnerar la dignidad ética. No se trata de con­siderar la eutanasia un acto bueno porque sea expresión de la libertad personal, sino de una excepción, el camino menos malo, en circunstancias extremas'.- 'Cuando el profesional recibe una solicitud de eutanasia, su misión consiste en: analizar la competencia de la persona en el momento de hacer la solicitud; evaluar si las circunstancias que concurren son las que se explicitaron; asegurar que la decisión no es por falta de recursos y garantizar el cuidado y confort de la persona; dar un tiempo razonable para revisar la petición y aceptar un cambio de opción; no abandonar nunca y garantizar la atención adecuada.'

GUILLERMO 20-04-21

Sra Rubio, con todos mis respetos, me parece que se equivoca al creer que ha contado con un amplio respaldo. Su reflexión me parece muy parcial y no creo que nos represente a la mayoría de los miembros de la Semfyc.

VICTORIA 19-04-21

tendrá respaldo social y parlamentario pero es una ley aprobada en un momento inoportuno , cuando un porcentaje apreciable de enfermedades graves han sido diagnosticadas tarde por la pandemia ; inoportuno y de mal gusto