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El reto de la imagen
¿Y esta orina?
Kathy Fernández Castillo
Residente de 4.º año de Medicina de Familia y Comunitaria
CS República Argentina. Valencia
Rafael López-Bas Valero
Especialista en Meficina Familiar y Comunitaria
Unidad Hospitalaria a Domicilio. Hospital San Juan. Alicante
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Figura 1. Orina de nuestro paciente

Mujer, de 43 años, con diagnóstico de carcinoma microcítico de pulmón con metástasis hepáticas y cerebrales en tratamiento con radioterapia holocraneal. Durante el quinto ciclo de tratamiento quimioterápico con CDDP-etopósido, la paciente refiere un buen control de los síntomas, pero comenta que desde ayer su orina presenta una coloración azulada y con un olor muy fuerte y desagradable (figura 1).

 

Al preguntarle sobre sus síntomas, no refiere ninguna sintomatología. Está afebril sin signos infecciosos. Tratamiento farmacológico: ibuprofeno, metamizol y omeprazol.

 

1.    ¿Qué pensamos?

a.    Se trata de una complicación grave de la quimioterapia.

b.    Es secundario a un proceso inflamatorio del tracto urinario.

c.    Es un efecto secundario frecuente en este tipo de quimioterapia y no debemos preocuparnos.

d.    Es un proceso infrecuente que aparece en pacientes portadores de sonda que presentan infección del tracto urinario.

 

Respuesta correcta

 

2.    ¿Qué hacemos con esta paciente?

 

a.    No hacer nada, ya que es un proceso muy frecuente en este tipo de quimioterapia y revertirá solo.

b.    Sedimento y cultivo de orina.

c.    Traslado urgente al hospital para valoración por parte de Oncología.

d.    Retirar la sonda y no volver a sondar a la paciente, porque está empeorando el proceso inflamatorio del tracto urinario.

 

Respuesta correcta

 

3.    ¿Sería conveniente iniciar algún tipo de tratamiento independientemente de nuestra actuación?

 

a.    No, solo comentar con el oncólogo la posibilidad de modificar el tratamiento antineoplásico.

b.    Siempre hay que dar un diurético de asa para forzar la diuresis.

c.    Dexametasona 4 mg vía oral cada 8 horas por tratarse de un proceso inflamatorio.

d.    Esperar el resultado del sedimento y el urinocultivo para ver si existe infección, y en caso de padecerla, iniciar el tratamiento con un antibiótico según el antibiograma.

 

Respuesta correcta

 

Resumen

Este cuadro clínico recibe el nombre de «bolsa de orina púrpura». Se trata de una entidad benigna que no suele desencadenar complicaciones graves y con tratamiento antibiótico suele remitir, como máximo, en 72 horas. Fue descrito por primera vez, en 1978, por Barlow y Dickson.

 

A pesar de tratarse de un proceso poco común, se ha visto que es más frecuente en mujeres, de edad avanzada, con sondaje de larga evolución o permanente, pluripatológicas, con estreñimiento crónico, insuficiencia renal crónica e incremento de la cantidad de indol en el intestino, asociado a una dieta hiperproteica e hipercalórica. Es más frecuente en orinas alcalinas, aunque también se ha visto en orinas ácidas.

 

En nuestra paciente el tratamiento con quimioterapia fue una mera coincidencia que no guarda relación con esta entidad.

 

Es una manifestación llamativa. En este proceso se ven implicadas bacterias intestinales, que metabolizan el triptófano de la dieta pasándolo a indol. Este se transforma en indoxil sulfato mediante el mecanismo de conjugación hepático y es excretado por la orina.

 

Si en la orina existen bacterias productoras de sulfatasa y fosfatasa, como por ejemplo: P. mirabilis, Pseudomonas aeruginosa, K. pneumoniae, E. coli, M. morganii… lo transforman de nuevo en indoxil. Este se convierte en índigo (color azul) e indirrubina (color rojo) La sonda vesical y la bolsa que están fabricadas con plástico y el cloruro de polivinilo interaccionan y pueden teñirse con distintas tonalidades de rojo, azul o púrpura (figura 2).

 

Figura 2. Esquema de formación de índigo e indirrubina que son los compuestos que dan la coloración a la orina

 

Es necesario realizar un correcto diagnóstico diferencial entre distintos procesos que pueden producir cambios en la coloración de la orina, como la ingesta de determinados colorantes alimentarios, alimentos como la remolacha, compuestos que contienen yodo, tratamientos como la amitriptilina, la indometacina, el exceso de vitamina B e incluso la aparición de patologías como la porfiria.

 

El síndrome de orina púrpura, como se ha descrito anteriormente, es un proceso benigno y que según algunos autores no requiere tratamiento para revertirlo debido a que es una infección urinaria asintomática y se puede resolver con un correcto manejo y recambio de la sonda vesical. No obstante, otros investigadores sí recomiendan tratamiento antibiótico dirigido por antibiograma. No se ha encontrado en la bibliografía la necesidad de manejo posterior ni requerimiento de sedimento o cultivo de orina de control tras el tratamiento.

 

En conclusión, nuestro caso trata sobre una mujer pluripatológica, encamada, con sonda vesical de larga evolución, que empieza con orinas de color púrpura tras el tratamiento quimioterápico, siendo este una mera coincidencia. Tratamos con amoxicilina y ácido clavulánico, 1 g cada 8 horas durante 7 días, y el episodio de infección urinaria revirtió. La paciente, hasta el momento, no ha vuelto a presentar un episodio similar.

 

BIBLIOGRAFÍA


AMFj2015;4(5):5
AMF 2015;11(8):1713 | ISSN (Papel):1699-9029 | ISSN (Internet):1885-2521