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Caleidoscopio
La profecía (cumplida) de Jules Romains: Knock o el triunfo de la medicina
Gemma Torrell Vallespín
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAPI Baix-a-Mar. Vilanova i la Geltrú. Barcelona
Elena Serrano Ferrández
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAP Ca N?Oriac. Sabadell. Barcelona
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Resumen

Jules Romains, ya en 1923, escribió lo que podríamos considerar una auténtica profecía hecha realidad. Su obra teatral El Dr. Knock o el triunfo de la medicina dibujaba el escenario de una sociedad en la cual los diagnósticos médicos y una gran variedad de opciones terapéuticas impregnaban la biografía de cada persona. La llegada a Saint Maurice, al sur de Francia, del Dr. Knock supone una gran transformación de la medicina del Dr. Parpalaid, basada en el primum non nocere, a su medicina, en busca de enfermos consumidores de órdenes y de servicios médicos, respaldada con aliados como el maestro, el farmacéutico, el hostelero y el pregonero. La medicina promovida por el Dr. Knock subyuga a través del miedo a la población de San Mauricio, que paraliza su dinamismo vital para someterse a una vorágine de restricciones con el objetivo no de dejar de estar enfermos, sino de tratar de estar sanos.

 

La obra se estructura en tres actos. En el primero de ellos, que contiene una sola escena, Jules Romains nos introduce a los personajes principales (Dr. Knock y Dr. Parpalaid) y al escenario donde se desarrollará la acción, el pueblo de Saint Maurice y todos sus condicionantes (religión mayoritaria, nivel económico, cultural, etc.). El Dr. Parpalaid ha vendido su consultorio al Dr. Knock y este se dispone a tomar posesión del mismo. En esta escena el Dr. Knock expone la tesis de su método médico.

 

El segundo acto muestra los primeros pasos del Dr. Knock para aplicar su método a la población de Saint Maurice. Para ello, se pone en contacto con el pregonero, el profesor y el farmacéutico, cómplices necesarios para obtener su objetivo: dominar bajo el influjo de la medicina a toda la población. Durante las diferentes escenas, a través de las visitas médicas a varios habitantes de la región, se observa la puesta en práctica de ese método: el lenguaje, el miedo a enfermar, la restricción de la vida, la necesidad de un tratamiento farmacológico.

 

En el tercer y último acto, el Dr. Parpalaid regresa al pueblo de Saint Maurice encontrándose con un paraje absolutamente diferente del que dejó: el hotel, convertido en sanatorio, alberga pacientes llegados de toda la región; todo el mundo trabaja a destajo por y para la medicina, tratando de estar sanos y reconociendo su papel de enfermos. El Dr. Knock despliega en ese último acto su maquiavélico plan de control poblacional, atrapando en esa telaraña medicalizada también al Dr. Parpalaid. El círculo está completo. La medicina ha triunfado.

 

Reflexiones

La conocida frase de Claude Bernard «La gente sana son enfermos que se ignoran» (página 27), mencionada por Knock, se complementa con la afirmación siguiente de Knock: «En resumen, estimo que, a pesar de todas las tentaciones contrarias, debemos trabajar por la conservación del enfermo» (página 31).

 

Entre ambas afirmaciones se define de forma más o menos explícita la filosofía de trabajo del Dr. Knock. En ese amplio escenario, la creación y el manejo de la información resultan al Dr. Knock fundamentales. Así, con la ayuda del pregonero y del maestro de la escuela, se encarga de llenar de contenido la propaganda necesaria para poner en alerta a la población sobre el desconocimiento de su (precario) estado de salud.

 

El lenguaje desempeña aquí un papel principal. Por un lado, refuerza la autoridad del médico, como cuando el Dr. Knock dice al pregonero: «Llámeme doctor. Contésteme ”sí, doctor“, o ”no, doctor” (página 43); por el otro, infunde miedo en el paciente y aumenta la asimetría informativa entre este y el profesional: «el insomnio puede ser debido a un trastorno esencial de la circulación intracerebral, concretamente a una alteración de los vasos llamada ”en tubo de pipa” (...) el insomnio puede provenir de un ataque profundo y continuo de la sustancia gris por la neuralgia» (Acto II, escena V, páginas 80-81).

 

La medicina se erige en manos del Dr. Knock como un «poder», una causa mayor, semejante a la política, las finanzas y el sacerdocio, capaces todos ellos de generar normas y propuestos unidireccionales para controlar y restringir la vida de la comunidad, la libertad individual, sirviéndose de la vulnerabilidad, en este caso, de los enfermos. Lo muestra así el Dr. Knock: «Decididamente no hay verdadero más que la medicina; puede ser también la política, las finanzas y el sacerdocio, que no he ensayado todavía»(página 32).

 

Y así el médico, como sirviente de ese «poder» (la medicina) se convierte en dictador, director, divinidad. Knock le dice al Dr. Parpalaid: «Usted me entrega una comarca habitada por algunos millares de individuos neutros, indeterminados. Mi papel es determinarlos, llevarlos a la existencia médica (...) La noche me libera de todo lo que permanece al margen de la medicina, me oculta su irritación y su desafío. La comarca da paso a una especie de firmamento en el que yo soy el continuo creador» (páginas 112-113).

 

La medicina, para nuestro protagonista, se convierte en un producto y el médico, en su vendedor. No en vano, la verdadera profesión del Dr. Knock es la de vendedor de corbatas. El método del Dr. Knock se aprovecha del marketing sin tener en cuenta los sesgos que este pueda ocasionar, al servicio del beneficio económico. El paciente se convierte en cliente. La enfermedad, en un éxito y un aliado. La salud, en un estado a erradicar.

 

Este libro puede ayudar a reflexionar acerca de nuestro papel como protagonistas en este escenario de creación de enfermedades y enfermos con un horizonte ilimitado. Nos ayuda también a pensar acerca de la intrusión sin límites en la biografía de las personas sin, a veces, tener en cuenta los condicionantes de esta...

 

Propuestas de enlaces

- Romains J. Knock o El triunfo de la Medicina. Madrid: Editorial Bruño, 1989.

- Ortún V. La inevitable opinión del Dr. Knock. Gestión Clínica y Sanitaria. 2002;4(3):98. Disponible en: http://www.econ.upf.edu/~ortun/publicacions/Knock.pdf [consultado el 10/09/2013]

El economista de la salud, Vicente Ortún, utiliza la obra de J. Romains en su comentario a un estudio australiano en el que se comentan cinco casos como ejemplos de la construcción de la enfermedad a través del marketing de la industria farmacéutica.

- Mainetti JA. La medicalización de la vida. Electroneurobiología. 2006;14(3):71-89. Disponible en: http://electroneubio.secyt.gov.ar/medicalizacion_de_la_vida.pdf  [consultado el 10/09/2013]

En este artículo se analiza cómo la bioética puede dar respuesta a los interrogantes y conflictos debidos a las transformaciones tecno-científicas, sociales y políticas de la actual medicina. El autor establece un paralelismo entre tres figuras simbólicas y esas tres transformaciones. Elige el quehacer del Dr. Knock como ejemplo de la medicalización de la vida.

- Bamforth I. Knock: a study in medical cynicism.Med Humanities. 2002;28(1):14-18. doi: 10.1136/mh.28.1.14.  Disponible en: http://mh.bmj.com/content/28/1/14.full [consultado el 10/09/2013]

En este artículo se reflexiona sobre el control social de las políticas sanitarias y la figura del Dr. Knock, situándola en el contexto histórico en el que vivió Jules Romains y relacionándola con obras de otros varios autores (Zola, Simone Weil…).

 

Fotograma de la película Knock o el triunfo de la medicina, de Guy Lefranc (1951), tercera versión cinematográfica de la obra de Jules Romains. Consultada el 18/09/2013. Disponible en: http://www.internationalnews.fr/article-dr-knock-avec-jouvet-comment-fabriquer-des-malades-47470109.html


AMFj2013;2(5):10

AMF 2013;9(8):1851 | ISSN (Papel):1699-9029 | ISSN (Internet):1885-2521