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A partir de un síntoma
Lesiones dérmicas en las axilas
Lucio Pinto Pena
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
CAP Creu de Barberà. Sabadell
GdT de Cirugía Menor y Dermatología de la semFYC
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Puntos clave

  • El 70% de las dermatitis de contacto son de causa irritativa, es la primera causa que hay que descartar. En la fase aguda de los eccemas de contacto predominan el eritema, la vesiculación y la exudación serosa con formación de costras y en la fase crónica, el engrosamiento cutáneo con hiperqueratosis, liquenificación y fisuración.
  • El eccema irritativo y el eccema alérgico de contacto pueden ser clínicamente indistinguibles, aunque la erupción en el irritativo suele tener un inicio inmediato.
  • Es importante la anamnesis en las foliculitis: el estafilococo se relaciona con el afeitado o la depilación y Pseudomonas, con baños en piscina climatizada o jacuzzis.
  • Cabe pensar en forúnculos cuando se manifiestan por primera vez, pero cuando adoptan un carácter recurrente y una respuesta no del todo satisfactoria a los antibióticos hay que pensar en una hidrosadenitis supurativa.
  • Ante una acantosis nigricans no debe olvidarse que puede ser un signo revelador de otras patologías endocrinas (diabetes, enfermedad de Addison) o tumorales (adenocarcinoma abdominal, uterino).
  • La principal diferencia entre candidiasis y tinea axillarisson los agentes causales, sin embargo, se puede utilizar el mismo tratamiento para ambas. Las tiñas en otras partes del cuerpo pueden extenderse a las axilas.
  • La presencia de lesiones satélites papulopustulosas facilita el diagnóstico de intértrigo candidiásico, ya que están ausentes en la psoriasis invertida, neurodermitis y enfermedad de Hailey-Hailey. El intértrigo candidiásico es frecuente en los pliegues cutáneos de las personas obesas.
  • Las personas con tendencia excesiva a la sudoración (hiperhidrosis) tienen más probabilidades de padecer erupciones fúngicas en las axilas. La transpiración en la hiperhidrosis es de causa desconocida y la mayoría de los cuadros de depresión y ansiedad de estos pacientes son como consecuencia, y no la causa, de las crisis sudorales.
  • Los acrocordones no son verrugas, sino un crecimiento benigno de la piel, por lo que no deben intentar eliminarse con líquidos antiverrugas.

¿Qué es la axila?

La axila (lat. axilla) constituye la parte inferior de la articulación del hombro, un pequeño hueco dispuesto entre la pared torácica, el hombro y la parte superior del brazo. Se encuentra entre las áreas más cálidas del cuerpo y por ella viajan los vasos sanguíneos y linfáticos que sirven al brazo. Tiene una gran cantidad de ganglios linfáticos y una alta concentración de folículos pilosos y de glándulas sudoríparas.

 

¿Qué patologías pueden afectar de una manera específica a la axila?

La piel de las axilas es muy delicada y pueden aparecer distintas lesiones. En este artículo se repasan las más habituales, agrupándolas según las características de la lesión.

 

Lesiones vesiculosas1,2

Dermatitis de contacto irritativa (figura 1)

 

Reacción inflamatoria no inmunológica inducida por el contacto con un agente externo irritante. Ocurre sin sensibilización previa. Toda persona es susceptible de sufrir irritación el primer día de contacto con una sustancia irritante en la dosis adecuada. Las zonas afectadas son exclusivamente las de contacto y los límites son bastante netos. Los productos de higiene e hidratación cutánea son los responsables de la mayoría de los casos, jabones y desodorantes suelen ser los más habituales. Es más frecuente en mujeres de mediana edad.

 

Características de la lesión: a partir de una lesión edematosa o un discreto eritema descamativo se pueden llegar a desarrollar vesículas o ampollas. Prurito, escozor, hormigueo, fisuración y dolor son los síntomas más frecuentes. Puede llegar a ser crónica si la aplicación del producto irritante es reiterada.

 

El diagnóstico se basa en la historia clínica y el tratamiento, en la identificación de los irritantes y evitar la exposición al agente responsable.

 

Tratamiento: en la fase aguda son útiles las soluciones astringentes en compresas y los corticoides tópicos de mediana potencia, limitando su uso a 10-15 días.

 

Dermatitis de contacto alérgica (figura 2)

 

Reacción de hipersensibilidad retardada tipo IV. Es mucho menos frecuente que la irritativa. Se caracteriza por el desarrollo de lesiones en las zonas en que se produce el contacto de la piel con el alérgeno en una persona previamente sensibilizada. Es un tipo de reacción descrita generalmente por el propio paciente y hay que interrogar meticulosamente sobre este contacto. Puede aparecer a cualquier edad, aunque es rara en niños.

 

Características de la lesión: en la fase aguda, lesiones vesiculosas sobre base eritematosa, edematosa, en el punto exacto donde el agente sensibilizante se deposita. Produce prurito intenso, remite al cabo de unos días de no contactar con el alérgeno y recidiva al volverlo a poner.

 

El diagnóstico se puede realizar mediante pruebas epicutáneas (test del parche) y el tratamiento en fase aguda consiste en retirar el alérgeno, fomentos secantes cada 4-6 horas y, posteriormente, corticoides tópicos de potencia media. Si las lesiones impetiginizan, es aconsejable administrar antibióticos por vía sistémica (grado de recomencación A)4.

 

Lesiones pustulosas1,3,5

Foliculitis (figuras 3 y 4)

 

Inflamación de los folículos pilosos, generalmente por infección bacteriana. Tiene relación con el afeitado o la depilación (Staphylococcus aureus) (figura 3) o con baños en piscinas climatizadas mal cloradas (Pseudomonas aeruginosa) (figura 4). Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en mujeres jóvenes tras la depilación.

  

 

Características de la lesión: se manifiesta en forma de pústulas foliculares hemiesféricas rodeadas de un halo inflamatorio eritematoso. Localización en las zonas pilosas y húmedas como los pliegues axilares. Produce prurito o dolor, sobre todo las lesiones profundas. La mayoría de los episodios son leves, no suelen precisar tratamiento y desaparecen sin dejar cicatriz.

 

El diagnóstico es clínico o mediante cultivo positivo. Tratamiento, si precisara, higiene rigurosa y antisépticos tópicos. Los cuadros agudos no complicados suelen remitir en una semana. En los casos crónicos, antibiótico según cultivo y antibiograma.

 

Cuando se produce una celulitis perifolicular se habla de forúnculo, infección del folículo piloso y de la piel circundante que ocasiona un bulto doloroso y rojo. Cuando el líquido infectado (pus) se acumula en la axila puede convertirse en un absceso y debe ser drenado quirúrgicamente practicando una pequeña incisión y dejando un pequeño drenaje. El estafilococo es la causa más común en estos casos.

 

Hidradenitis supurativa («golondrinos») (figura 5)

 

Afección crónica que causa lesiones nodulares supurativas y abscesos dolorosos recurrentes en zonas cutáneas de gran densidad de glándulas apocrinas como las axilas. Más frecuente en mujeres. Suele aparecer después de la pubertad y antes de los 40 años, y parece existir una influencia hormonal en el desarrollo de la enfermedad. Son frecuentes los antecedentes familiares. Factores de riesgo conocidos son el tabaquismo y el sobrepeso.

 

Características de la lesión: puede comenzar como un nódulo solitario y doloroso, que puede resolverse en 1 a 2 semanas o persistir durante semanas, cursar de forma recurrente con episodios inflamatorios, o transformarse en absceso con posterior drenaje de material purulento. A diferencia de los abscesos comunes, la ausencia de ori­ficio central y la localización característica facilitan su diagnóstico. La reiteración de episodios puede conducir a la formación de fístulas que drenan de forma intermitente material seroso o purulento y maloliente debido a la colonización por anaerobios. Es frecuente la formación de fibrosis e induraciones cutáneas que pueden conllevar una limitación funcional importante. También son típicos los comedones abiertos dobles.

 

El diagnóstico es clínico y es tan característico que no suele plantear problemas para su correcta filiación (tabla 1). Se sigue la clasificación de Hurley para determinar la intensidad (tabla 2).

 

 

El tratamiento varía según el grado de intensidad y la distribución de la enfermedad. Se han de evitar factores desencadenantes como el uso de ropas ajustadas y promover la reducción de peso, y el abandono del hábito tabáquico. Para el tratamiento de lesiones agudas incipientes se recomiendan los corticoides intralesionales y, si existe sospecha de sobreinfección, el uso de antibióticos tópicos (clindamicina 1%) u orales (principalmente clindamicina 300 mg/12 h)7. Si la lesión se ha abscesificado y es claramente fluctuante, la incisión quirúrgica proporcionará un rápido alivio.

 

Placas eritematosas8,9

Psoriasis invertida (figuras 6 y 7)

 

A diferencia de la forma clásica, se presenta solo en los pliegues de flexión más grandes, como las axilas. Etiología genética. Más frecuente a partir de los 20 años.

 

Características de la lesión: placa uniforme, simétrica, las manchas son de color rojo intenso, lisas y brillantes, con bordes bastante bien definidos. Suele presentar inflamación y empeora con la fricción y la transpiración. Como la humedad y la sudoración aumentan en los pliegues, las escamas típicas de psoriasis pueden no formarse. El área de piel expuesta a la erupción se vuelve especialmente sensible a cualquier estrés mecánico. En los casos más intensos, las manchas pierden suavidad, se agrietan y comienzan a sangrar, siendo más factible el desarrollo de una infección. La sensación de dolor aumenta y la sensación de ardor y picor es continua.

 

El diagnóstico es clínico, apoyado por la presencia de lesiones de psoriasis en otras localizaciones típicas o antecedentes personales o familiares. El curso es crónico, con exacerbaciones y remisiones. El tratamiento se basa fundamentalmente en corticoides tópicos de baja potencia en crema (grado de recomendación A); también son útiles las cremas de alquitranes, antralina en bajas concentraciones o de vitamina D (grado de recomendación B), de alquitranes o de antralina a bajas concentraciones.

Acantosis nigricans (figura 8)

 

Se inicia bruscamente y progresa en pocas semanas. La axila es una localización típica por sus pliegues y arrugas. Aunque es un problema que normalmente genera incomodidad estética (acantosis nigricans benigna, autosómica dominante), puede ser un signo revelador de otras patologías endocrinas o tumorales (acantosis nigricans maligna). También puede ser debida a fármacos y existe una forma inducida por la obesidad (seudoacantrosis nigricans).

 

Características de la lesión: hiperpigmentación marrón grisácea y engrosamiento aterciopelado de la piel que con frecuencia se acompaña de excrecencias verrucosas y papilomatosas. Es frecuente observar un engrosamiento de las palmas de las manos que produce una acentuación de los pliegues (palm trips).

 

No existe un tratamiento específico.

 

Eritrasma (figuras 9 y 10)

 

Infección cutánea causada por la bacteria Corynebacterium minutissimum. En muchas ocasiones es un hallazgo casual y más frecuente en adultos jóvenes.

 

Características de la lesión: placa uniforme de bordes bien definidos, ligeramente descamativa, de color marrón rojizo, en áreas húmedas de la piel como las axilas. Es asintomática y generalmente estable durante meses.

 

El diagnóstico es clínico o mediante fluorescencia rojo coral con luz de Wood.

 

Tratamiento: cura con eritromicina tópica al 2%; vía oral en casos muy extensos (grado de recomendación A)4.

 

Tinea axillaris (figuras 11 y 12)

 

Término de tiña corporis usado ocasionalmente para la tiña que afecta a la axila. Es una infección micótica que prospera con la queratina del pelo y el estrato córneo de la piel. Normalmente causada por hongos dermatofitos como Trichophyton, Microsporum o Epidermophyton que crecen en zonas expuestas y húmedas de los pliegues por suministro continuo de sudor o transpiración. Es importante preguntar por antecedentes familiares o contacto con animales. Puede presentarse a cualquier edad.

 

Características de la lesión: la tiña a menudo crea una erupción en forma de anillo, de crecimiento excéntrico y curación central («circinada») (figura 11). Con frecuencia presenta pústulas sobre el borde activo. Pueden aparecer tallos rotos de pelo en el centro de la erupción. Los principales síntomas son picor y enrojecimiento de la zona. El curso es agudo.

 

El diagnóstico es clínico o mediante KOH y cultivo en agar Sabouraud. Si las lesiones son exudativas, es preferible aplicar fomentos secantes los primeros días.

 

Tratamiento: cura sin dejar secuelas con antifúngicos tópicos durante 3 o 4 semanas (grado de recomendación A)4.

 

Diagnóstico diferencial: la falta de escamas en la psoriasis invertida puede despistar la etiología y al suspenderse el tratamiento (corticoides tópicos) se exacerba la infección fúngica subyacente habiéndose perdido su morfología característica, desaparecida la inflamación y resultando muy difícil una correcta identificación de la lesión. Se trata de la tiña incógnito (figura 12). Un examen micológico puede facilitar el diagnóstico correcto.

 

Candidiasis. Intértrigo (figuras 13 y 14)

 

Infección por la levadura Candida albicans. Crece mejor en piel cálida y donde existe humedad y maceración, como los pliegues axilares. Se asocia con la obesidad, diabetes, encamamiento, sudoración, inmunodepresión o tratamientos con antibióticos o corticoides. Es más frecuente en verano y en ancianos. Es importante retirar o corregir el factor favorecedor.

Características de la lesión: causa irritación con placas de color rojo brillante intenso, de borde geográfico descamativo y presencia de lesiones papulopustulosas (satélites). Prurito y dolor moderados.

 

El diagnóstico, el curso y el tratamiento es el mismo que en la T. axillaris.

 

Diagnóstico diferencial: se ha de hacer con psoriasis invertida (v. figura 7), neurodermitis (placa caracterizada por prurito paroxístico y rascado que origina liquenificación de la piel [figura 15]), y la enfermedad de Hailey-Hailey (pénfigo familiar benigno, autosómico dominante, caracterizado por erosiones y exudación en grandes pliegues, que se sobreinfectan y pueden ser muy dolorosas e incapacitantes [figura 16]). En ninguno de estos cuadros se observan lesiones satélites.

 

El tratamiento consiste en secar los pliegues mediante fomentos con soluciones secantes (permanganato potásico, agua de Burow, suero fisiológico) y cuando la lesión está seca aplicar antifúngicos tópicos en crema (grado de recomendación A)4, en poca cantidad y extendiéndolos en capa fina para evitar la maceración.

 

Otras lesiones frecuentes1,3,7

Hiperhidrosis (figura 17)

 

Sudoración excesiva que frecuentemente afecta a las axilas, manos y pies. La piel afectada está totalmente macerada. A pesar de no haber desencadenantes, los nervios que se encargan de enviar señales a las glándulas sudo­ríparas se vuelven hiperactivos. A menudo, se asocia el vello de la axila a la sudoración, sin embargo, aunque esté depilada, suda por contener glándulas sudoríparas y genera un olor característico. Es una afección benigna que afecta al 1% de la población, con presentación familiar en la tercera parte de los casos. La calidad de vida del paciente puede verse muy mermada.

 

Características de la lesión: mano húmeda de forma continua, axila mojada a perpetuidad.

 

El diagnóstico es clínico, ya que los síntomas son fácilmente perceptibles y la camisa es delatora, señalando el problema. Diagnóstico diferencial con patología tiroidal, hipoglucemias y fármacos, entre otros.

 

Tratamiento: desde soluciones antitranspirantes, iontoforesis, infiltraciones de toxina botulínica, hasta la cirugía en los casos muy graves.

Acrocordones (figura 18)

 

Son más comunes a partir de la tercera década, en pacientes con obesidad y en hombres más que en mujeres. Antecedentes familiares frecuentes.

 

Características de la lesión: pequeños tumores benignos de 1 a 3 mm, de superficie lisa y consistencia blanda, del color de la piel o marrón grisáceo, que se forman principalmente en las zonas donde la piel forma pliegues, como en las axilas. Son indoloros, típicamente inofensivos y no tienen tendencia a crecer.

 

El diagnóstico es clínico. Diagnóstico diferencial con nevus o tumores de partes blandas. Pueden ser muy numerosos y permanecen estables a lo largo de años. Son lesiones asintomáticas pero pueden provocar molestias por roce, torsión, traumatismo o sangrado, y ello puede ser un motivo para extirparlos. Se pueden eliminar fácilmente mediante congelación con nitrógeno líquido, electrodesecación o simplemente cortándolos.

 

Agradecimientos

 

Por la cesión de fotos, al profesor Alexandro Bonifaz, jefe del Departamento de Micología, Servicio de Dermatología del Hospital General de México doctor Eduardo Liceaga y profesor de pregrado y posgrado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por la ayuda en la bibliografía, a Isabel Plaza Espuña, técnica de Salud de la Unitat d’Avaluació, Sistemes d’Informació i Qualitat. Àmbit d’Atenció Primària Barcelona Ciutat. Institut Català de la Salut. Departament de Salut. Generalitat de Catalunya.

 

Bibliografía

  1. Wolff K, Johnson RA, Saavedra AP. Fitzpatrick. Atlas de Dermatología Clínica. 7.a edición. McGraw-Hill Interamericana de España SL; 2014.
  2. Dermatología: http://www.uv.es/derma
  3. UCLM. Facultad de Medicina de Albacete. Miradorclínico: http://www.chospab.es/miradorclinico
  4. Consejería de igualdad, salud y políticas sociales. Junta de Andalucía. Guía de Terapéutica Antimicrobiana DS Málaga-Guadalhorce. Disponible en: http://www.sspa.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/distritomalaga/docs/integracion/GTA%20DS%20Malaga%20Guadalhorce%20v7.3.pdf
  5. Ferrándiz C, Bielsa I. Dermatología clínica. 5.a edición. Elsevier España; 2019.
  6. Goldsmith LA, Katz SI, Gilchrest BA, Paller AS, Leffell DJ, Wolff K. Fitzpatrick. Dermatología en Medicina General. 8.a edición. Editorial Medica Panamericana; 2014.
  7. Web docente de dermatología: http://www.dermatoweb.net
  8. Bolognia JL, Schaffer JV, Cerroni L. Dermatología. 4.a edición. Elsevier España; 2018.
  9. Moret A, Parramon D, Fitó R, Llens A. Dermatología en Atención Primaria. Editorial Médica Panamericana. 2017.
AMF 2020;16(3):150-156 | ISSN (Papel):1699-9029 | ISSN (Internet):1885-2521