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Caleidoscopio
Medicina Mad-Max-like: medicina de familia en tiempos de pandemia
Gemma Torrell Vallespín
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
EAP Les Indianes. Montcada i Reixac. Barcelona
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«And I wonder when we are ever gonna change it
Living under the fear 'til nothing else remains.»

Tina Turner. We don’t need another hero

B.S.O. Mad Max: más allá de la cúpula del trueno.

 

El ejercicio de la medicina de familia se ha visto trastocado desde el inicio de la pandemia. Durante los primeros meses, esa situación se asumía por la emergencia sanitaria decretada por el Gobierno; menos fácil de asumir ha sido la deriva provocada en los últimos 3 meses, tras el levantamiento del estado de alarma.

 

Los centros de salud se ven desbordados por la demanda que llega descontrolada desde múltiples lugares (agendes de call center, 061, mostrador, centralita, consultas virtuales, gestores COVID, rastreadores, centros de evaluación de bajas médicas), las tareas asignadas debido al control de la pandemia con las mismas o peores ratios de personal que antes de la pandemia. Las personas que solicitan visita están contrariadas y las instituciones, más que aliviar, alientan con silencio esta confrontación. La accesibilidad se ha visto, por un lado, comprometida, pero, por otro lado, incrementada, convertida en inmediatez (para aquellos más hábiles con la cuestión telemática) y generando inequidad. Tanto se ha tambaleado nuestra forma de trabajar que estamos en peligro de olvidar cuáles son los pilares y cuál el objeto de nuestro trabajo, sepultados bajo la burocracia creciente y el volumen de tareas asociadas a la gestión de la COVID-19. Obedientes somos. Comprometidas también. Hasta el atropello personal y profesional.

 

A este lugar distópico, llamado aún Atención Primaria (AP), de buenas profesionales pero exhaustas, en algunos casos calcinadas, desapegadas de su trabajo y poco a poco, de la población a la que atienden (como si estiraran dolorosamente una de las dos tiras de un velcro), en breve, empezarán a llegar los nuevos residentes. Vienen a formarse. Cuanto menos, esto nos produce vértigo. El vínculo que tenemos con nuestra profesión se tambalea. ¿Cómo explicaremos qué es la medicina de familia a los próximos residentes? ¿Cuánto de fantasía habrá en nuestro relato? ¿Cuánto de melancolía? ¿Cuánto de frustración? ¿Cuánto de realidad? ¿Cuánto de posibilidad?

 

La AP, tal y como la habíamos conocido, se ha prácticamente derrumbado, y tiende a desaparecer. Entre los escombros, hay aspectos que mejor no desenterrar (aquello que nunca debimos hacer y con lo que nunca deberíamos haber entretenido al profesional ni al paciente) pero hay ausencias trágicas, que duelen viendo cómo las perdemos y que una vez perdidas, pueden ser difíciles de recuperar (el vínculo con la población, por ejemplo).

 

Mad Max: más allá de la cúpula del trueno es una distopía del director George Miller, realizada en 1985 y protagonizada por Mel Gibson y Tina Turner. La película plantea un mundo desértico donde prima la supervivencia y donde, agotados los recursos naturales, se extrae la energía del metano producido por las heces de los cerdos.

 

Mad Max transita por un mundo en ruinas. En ese vagar, se encuentra con los niños perdidos. El primero se mueve para sobrevivir, pero ha olvidado quién era y cómo eran los tiempos en los que vivió. Recordar, confrontar la pérdida, duele demasiado; no hay futuro posible, solo un presente desolador y sin fin. Los niños perdidos se explican cada noche, con los ojos brillantes de ilusión, la historia del mundo que fue y, aunque imperfecto, la mera posibilidad de pensar que fue les alienta a continuar, a creer que el presente se puede transformar y que un futuro es posible.

 

La pandemia no es la causa de la distopía que vivimos, sino que la pandemia pasaba por ahí y acrecentó la distopía. Las decisiones tomadas durante estos años por los diferentes gobiernos y por los cargos de las instituciones que se encargan de proveer servicios de salud han empujado a los profesionales a la arena del Thunderdome, la Cúpula del Trueno, donde solo puede quedar uno. Ante ese enfoque dicotómico (perecer, en la forma que sea, o sobrevivir, en la forma que sea), ¿qué podemos hacer? No han creído en un modelo sanitario centrado en la AP, pese a verbalizarlo hasta la saciedad, y la han menospreciado durante años (disminuyendo su presupuesto, marcando objetivos mercantiles alejados de los valores de los profesionales). A través de ese menosprecio han logrado desempoderar y minar a las profesionales, que abandonan o en algunos casos sobreviven como autómatas, alienadas. Todo se asume, no hay fuerzas para confrontar.

 

Los residentes MIR se encuentran en huelga estos días. Nos recuerdan que el futuro hay que lucharlo en el presente y en colectivo, que al espíritu del tiempo se le combate también desde dentro.

 

Ya lo dice Tina Turner en la banda sonora original de la película: «No necesitamos otro héroe». Nadie nos va a salvar de esta situación actual. Estamos circunscritas en nuestro momento histórico, con sus dinámicas, sus valores, sus poderes fácticos, sus miserias y sus inercias, pero también con sus virtudes y sus posibilidades. Podemos seguir la inercia de vivir en él obedeciendo al paradigma que impera o podemos intervenir para modificar su rumbo, en la medida de la posibilidad de cada una y colándonos por las brechas que se generen. No podemos renunciar a las decisiones que tenemos que tomar cada una a cada momento. Ese es nuestro espacio de lucha y cuidado, el lugar donde podemos hacer valer nuestra presencia y mantener viva nuestra profesión, a cada contacto, con cada gesto, con cada palabra.

 

Somos una especie de generación Mad Max. Tras nosotras, está esperando la generación de Los Niños Perdidos. Las personas a las que atendemos están también ahí. Las personas con las que trabajamos en los equipos están ahí. Escuchémoslos. Cuidémonos. Busquemos acciones conjuntas para reclamar los recursos necesarios y poder realizar nuestro trabajo de la manera que mejor sabemos. Luchemos juntas (dentro o fuera, sobreviviendo o renunciando) por esa posibilidad, por ese futuro, que se vislumbra más allá de las ruinas que dejarán la pandemia y las decisiones tomadas.

 

Lecturas recomendadas

Centro algunas de las recomendaciones en aquello que puede reconectarnos con la belleza y el sentido de lo que hacemos:

  • Emily Dickinson «If I can stop one heart from breaking»: «If I can stop one heart from breaking, I shall not live in vain; If I can ease one life the aching, Or cool one pain, Or help one fainting robin Unto his nest again, I shall not live in vain.» - Emily Dickinson - Aquesta és la meva carta al món. Poemes escollits, A cura de Marcel Riera. Emily Dickinson. Ed. Proa. 2017
  • Perder la empatía: Hartzman P, Groopman J. Physician Burnout, Interrupted. N Engl J Med. 2020;382:2485-2487
  • Porque el lenguaje, importa. Las pandemias no son «tormentas perfectas», es decir, elementos naturales que simplemente «suceden», sino que suceden sobre un substrato que las propicia y que no hay que olvidar, sino abordar: Brandt AM, Botelho A. Not a perfect storm -COVID-19 and the importance of language. https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2005032?query=recirc_inIssue_bottom_article
  • Sobre Mad Max: Film affinity. https://www.filmaffinity.com/es/film303075.html

 

Nota de la autora: Mad Max: más allá de la cúpula del trueno no es una gran película. Además, la protagoniza Mel Gibson. Pero el escenario sirve para el propósito del artículo. Mis disculpas.

AMF 2020;16(11):2847 | ISSN (Papel):1699-9029 | ISSN (Internet):1885-2521
Comentarios
XABIER ZUPIRIA | 09-01-2021
Muy acertado el paralelismo con Mad Max. Me ha gustado tu reflexión. Muchas gracias