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Ecografía clínica y Medicina Familiar: aprendizajes compartidos desde Guatemala

DOI: 10.55783/AMF.CIMF220712

Laura Carbajo Martín

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Servicio de Cuidados Críticos y Urgencias Hospital de Riotinto - AGS Norte de Huelva GdT de Urgencias y Atención Continuada de la semFYC

Laura Carbajo Martín

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria Servicio de Cuidados Críticos y Urgencias Hospital de Riotinto - AGS Norte de Huelva GdT de Urgencias y Atención Continuada de la semFYC

Introducción

La ecografía clínica es la evaluación ecográfica que realiza e interpreta el profesional clínico, y se lleva a cabo en el mismo momento de la exploración. Hablamos indistintamente de ecografía clínica y de point-of-care ultrasound (POCUS). Se trata de una técnica para responder preguntas clínicas y que facilita la toma de decisiones a pie de cama, en el domicilio del paciente o en una sala de cuidados críticos. El uso de la ecografía por médicos y médicas de todas las especialidades va en aumento y se emplea de forma segura en una amplia gama de entornos clínicos, ayudando a reducir la incertidumbre diagnóstica, especialmente para profesionales generalistas como los y las especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria1. A diferencia de otras pruebas diagnósticas alejadas de la consulta, la ecografía en manos de profesionales clínicos ocurre durante el momento de la exploración, por lo que se integra dentro de la conversación clínica y se convierte en un procedimiento participativo y dinámico.

En países de ingresos bajos o medios, la ecografía clínica ha estado tradicionalmente ligada al seguimiento obstétrico. Sin embargo, en los últimos años su utilización se ha ido ampliando de forma progresiva hacia otros problemas de salud frecuentes, incluyendo enfermedades no transmisibles y patologías generales atendidas en el primer nivel asistencial2. Las principales barreras para la generalización de esta técnica entre profesionales clínicos siguen siendo tanto el acceso al ecógrafo como el de la formación práctica3.

En este contexto, desde la Sociedad Española de Medicina de Familia (semFYC) compartimos esta experiencia formativa en el Departamento de Sololá en Guatemala. Desde la Agencia Española de Cooperación Internacional se habían dotado a varios consultorios con equipos de ultrasonidos, y algunas personas habían realizado una formación breve en ecografía gineco-obstétrica. Sin embargo, el uso habitual de la herramienta seguía siendo muy limitado y todavía había pocos profesionales que la incorporaban en su práctica clínica. El proyecto de formar al personal médico en ecografía clínica (figura 1) surgió gracias a las relaciones bilaterales entre el Instituto de Salud Incluyente de Guatemala y la semFYC.

La experiencia

Antes de comenzar, una de las preguntas que nos hacíamos era si nos encontraríamos problemas de salud diferentes o si, en el fondo, los escenarios clínicos serían los mismos. Esta idea era especialmente importante dentro del enfoque del curso. La propuesta formativa de la semFYC no se basaba solo en aprender la técnica ecográfica, sino en utilizar la ecografía para responder preguntas clínicas concretas, entendiendo además que las enfermedades y la realidad asistencial cambian según el contexto en el que se trabaja4. A pesar de las diferencias estructurales o de recursos entre los sistemas de salud, la universalidad del razonamiento clínico fue un pilar importante en el proyecto. A través de una encuesta previa a la fase presencial, se detectó el alto interés por el manejo avanzado de temas más allá de problemas gineco-obstétricos como podrían ser enfermedades cardiovasculares, digestivas, respiratorias o musculoesqueléticas5,6.

La formación se hizo en formato semipresencial durante 9 meses. Sus fases y contenido se detallan en la figura 2 y tabla 1.

Durante los primeros 3 meses de estudio online se desarrollaron los contenidos relacionados con la anatomía ecográfica normal. A continuación, se llevó a cabo la fase presencial en Sololá, con una duración de 10 horas de práctica desarrollada en 2 días intensos. Se formaron grupos pequeños de 4-5 personas por ecógrafo y docente. La siguiente fase de casi 6 meses de duración se llevó a cabo de nuevo de forma asíncrona y se estudiaron cada uno de los escenarios clínicos por aparatos. Por último, se hizo la evaluación de la transferencia del conocimiento, tanto de los contenidos teóricos como del grado de implementación tras la formación.

El Departamento de Sololá se encuentra en la zona cercana al lago Atitlán y, aunque los recursos eran diferentes de los del contexto español, las preguntas clínicas fueron similares (por ejemplo, «¿El dolor en hipocondrio derecho se debe a una litiasis en vesícula biliar?», «¿Hay líquido libre?», «¿Ese cólico renal se está complicando?»)7. Durante aquellas intensivas jornadas presenciales el objetivo de estudio fueron los patrones ecográficos y el aprendizaje basado en problemas asociados con el uso de esta técnica (optimización de la imagen, integración en los algoritmos diagnósticos, una sistemática básica y avanzada de exploración, etc.). Estas dinámicas de trabajo permitieron compartir de forma bidireccional tanto la experiencia como el contexto de cada centro de salud. Este ambiente de aprendizaje horizontal contribuyó a comprender las complejidades de la gestión local y los determinantes sociales de salud que afectan a la población rural de la cuenca del lago Atitlán8.

En todo momento, el núcleo de formadores acompañaba al alumnado para que la principal idea fuera calando: la ecografía no sustituye al razonamiento clínico. Pero ¿es posible aprender ecografía clínica en un curso de estas características? La formación abarcaba desde la normalidad anatómica a diferentes escenarios clínicos, pero el cambio real se produjo cuando los/las profesionales comenzaron a ganar confianza para incorporar la ecografía en sus decisiones clínicas. Esto se evaluó a través de cuestionarios de transferencia del conocimiento que se llevaron a cabo cuando los grupos finalizaban la formación9. Antes de la formación algunos de estos profesionales ya tenían el ecógrafo en el consultorio, pero muy pocos lo utilizaban a diario, y algunos equipos clínicos lo hacían solo de forma ocasional. Gracias a esta formación, se aumentó tanto la frecuencia de uso como la confianza en las imágenes obtenidas, lo que reforzó la percepción de la utilidad de la ecografía.

Dificultades

Sin embargo, la implementación y la sostenibilidad de la ecografía clínica en entornos rurales o en zonas con bajos recursos se enfrentan a desafíos estructurales crónicos como pueden ser:

  • El acceso equitativo y continuo al equipamiento necesario.
  • La obsolescencia tecnológica y el mantenimiento desigual de los aparatos de ultrasonidos.
  • La alta rotación de profesionales en las áreas rurales, lo que amenaza la continuidad de las competencias adquiridas en el centro de salud.
  • Las dificultades en las vías de comunicación y en la coordinación con otros niveles de asistencia clínica, como puede ser la hospitalaria.

Resultados/aprendizaje

Más allá de las 23 personas formadas de forma directa o de las horas lectivas impartidas, el éxito del proyecto radica en otros factores. Se favoreció el acceso a una herramienta diagnóstica útil y cercana para resolver in situ los problemas de poblaciones tradicionalmente más vulnerables. Capacitar al personal médico local en ecografía clínica, mejoró la equidad sanitaria al reducir tanto el coste de esta prueba como los gastos derivados de los traslados a centros urbanos de los y las pacientes. Además, se disminuyeron los tiempos de espera y se acortaron los tiempos de incertidumbre, lo que supuso asimismo que se pudieran iniciar tratamientos de forma más rápida e inmediata.

Pero la experiencia también transformó nuestra manera de mirar la consulta, ya que las zonas rurales de nuestro entorno también tienen bajos recursos y la toma de decisiones es compleja. El uso de la ecografía ayuda a decidir, a priorizar, a resolver preguntas clínicas. En contextos rurales, cada derivación evitada tiene un impacto que va más allá de la propia asistencia sanitaria, pues supone menos desplazamientos con menor coste familiar y personal10. La ecografía clínica proporciona imágenes y, también, aporta autonomía a la Medicina de Familia.

Conclusiones

Por tanto, no viajamos a enseñar ecografía; viajamos a compartir una manera de trabajar, y la experiencia formativa compartida entre la semFYC y Guatemala demuestra que la ecografía cada vez es más asequible y es una herramienta especialmente valiosa en entornos de Atención Primaria, rurales o con recursos limitados. Cuando la ecografía se entiende como una extensión de la exploración, el razonamiento clínico se convierte en motor de eficiencia y seguridad para el sistema sanitario. La formación en ecografía clínica consigue profesionales más resolutivos y comunidades mejor atendidas, y además contribuye a la transformación de los entornos más inmediatos. Hace algunos años la ecografía parecía reservada a grandes hospitales o a servicios altamente especializados, pero hoy nos acompaña en la Medicina de Familia en cualquier entorno, ayudándonos a tomar las mejores decisiones allí donde se encuentran los y las pacientes.

Bibliografía

  1. Sorensen B, Hunskaar S. Point-of-care ultrasound in primary care: a systematic review of generalist performed point-of-care ultrasound in unselected populations. Ultrasound J. diciembre de 2019;11(1):31. doi:10.1186/s13089-019-0145-4
  2. Groen RS, Leow JJ, Sadasivam V, Kushner AL. Review: indications for ultrasound use in low‐ and middle‐income countries. Tropical Med Int Health. diciembre de 2011;16(12):1525-35. doi:10.1111/j.1365-3156.2011.02868.x
  3. Ginsburg AS, Liddy Z, Khazaneh PT, May S, Pervaiz F. A survey of barriers and facilitators to ultrasound use in low- and middle-income countries. Sci Rep. 27 de febrero de 2023;13(1):3322. doi:10.1038/s41598-023-30454-w
  4. Vos T, Lim SS, Abbafati C, Abbas KM, Abbasi M, Abbasifard M, et al. Global burden of 369 diseases and injuries in 204 countries and territories, 1990–2019: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2019. The Lancet. octubre de 2020;396(10258):1204-22. doi:10.1016/S0140-6736(20)30925-9
  5. B. Khan M, Abu-Zidan F. Point-of-care ultrasound for the acute abdomen in the primary health care. Turk J Emerg Med. 2020;20(1):1. doi:10.4103/2452-2473.276384
  6. Radonjić T, Popović M, Zdravković M, Jovanović I, Popadić V, Crnokrak B, et al. Point-of-Care Abdominal Ultrasonography (POCUS) on the Way to the Right and Rapid Diagnosis. Diagnostics. 24 de agosto de 2022;12(9):2052. doi:10.3390/diagnostics12092052
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  8. Abrokwa SK, Ruby LC, Heuvelings CC, Bélard S. Task shifting for point of care ultrasound in primary healthcare in low- and middle-income countries-a systematic review. eClinicalMedicine. marzo de 2022;45:101333. doi:10.1016/j.eclinm.2022.101333
  9. Carbajo-Martín L, Fabuel Ortega P, López De Heredia Gutiérrez A, Morales López L, Sánchez Barrancos IM. Ecografía clínica en contextos rurales: experiencia formativa en Guatemala. Rev Clín Med Fam. 15 de febrero de 2026. doi:10.55783/rcmf.190105
  10. Wanjiku GW, Bell G, Kapadia S, Wachira BW. Impact of point-of-care ultrasound use on patient referral decisions in rural Kenya: a mixed methods study. BMC Health Serv Res. 15 de febrero de 2024;24(1):212. doi:10.1186/s12913-024-10673-1

Cómo citar este artículo...

Carbajo Martín L. Ecografía clínica y Medicina Familiar: aprendizajes compartidos desde Guatemala. AMF:71-74. DOI: 10.55783/AMF.CIMF220712

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