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Diciembre 2025
Diciembre 2025

El embarazo que no vimos

DOI: 10.55783/AMF.S211104

Elena Santa Isabel Martínez

Residente de Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Segovia I. Segovia

Virginia Nieto Lorasque

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Segovia I. Segovia

Elena Santa Isabel Martínez

Residente de Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Segovia I. Segovia

Virginia Nieto Lorasque

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria CS Segovia I. Segovia

Puntos clave

  • Ante la amenorrea, el primer paso siempre debe ser descartar el embarazo.
  • Nunca sustituir una prueba objetiva por una suposición.
  • La fragmentación asistencial puede diluir las responsabilidades y generar fallos en cadena.

Descripción del caso

Mujer de 20 años que consulta en Atención Primaria (AP) por una amenorrea de 6 meses tras haber suspendido la toma de anticonceptivos orales (ACO). Se interpreta que la causa podría ser un desajuste hormonal postanticonceptivo y se solicita un perfil hormonal sin realizar un test de gestación. La analítica revela una hiperprolactinemia (318 ng/mL) con niveles bajos de la hormona foliculostimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). Ante estos hallazgos, se deriva a Endocrinología ante la sospecha de un adenoma hipofisario y, además, se inicia un tratamiento con cabergolina y se solicita una resonancia magnética nuclear (RMN).

Nadie en el proceso consideró la posibilidad de embarazo. Tres meses después, la persona atendida acude a urgencias por un dolor abdominal (figura 1), y se constata que se encuentra en fase expulsiva: está de parto. Ella, por su parte, está sumida en un estado de shock al desconocer su estado gestante. Había realizado varias consultas sin que se le hiciera una prueba de embarazo, algo básico y esencial.

Emociones del profesional

En el momento del parto sentí urgencia, responsabilidad y sorpresa. Pero fue necesario mantener la calma. Tras el evento, aparecieron sentimientos de culpa, incredulidad y frustración.

Manejo de la situación

El equipo actuó con rapidez ante la emergencia obstétrica, se atendió el parto y se ofreció apoyo psicológico inmediato. No obstante, la situación fue difícil de abordar dada la falta de preparación previa para ella y su entorno.

Consecuencias

El embarazo transcurrió sin controles prenatales, con los riesgos asociados que ello conlleva. El impacto psicológico en la paciente  fue importante al sentirse desinformada y desatendida. Además, para el equipo profesional implicado supuso una reflexión sobre los errores en la cadena asistencial.

Causas del incidente

El principal error fue no realizar una prueba de embarazo ante una amenorrea, síntoma clave de gestación1. Aunque ella negaba la posibilidad de estar embarazada, este dato subjetivo no debe sustituir una prueba objetiva, rápida y económica. También influyó una visión excesivamente especializada (de la hiperprolactinemia al adenoma) sin considerar primero las causas frecuentes. Por otra parte, la fragmentación asistencial y el trabajo en silos también contribuyeron a esto.

Reflexión y contexto

La presión asistencial, la confianza en el relato de la paciente y la «inercia clínica» llevaron a omitir un paso básico: descartar el embarazo. Este caso demuestra que no seguir protocolos básicos puede derivar en errores graves2.

Ante esto, las propuestas de mejora son:

  • Reforzar la anamnesis estructurada ante síntomas ginecológicos.
  • Protocolizar el uso sistemático del test de gestación ante toda amenorrea en mujeres en edad fértil.
  • Fomentar la revisión crítica de los casos con múltiples derivaciones.

Dilemas y aprendizajes

Me pregunté si se podría haber hecho algo diferente. La respuesta es sí. Un test de gestación habría evitado todo el proceso. Como consecuencia, este caso me enseñó a no subestimar los diagnósticos más comunes y a no confiar ciegamente en datos subjetivos.

Bibliografía

  1. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Protocolo SEGO. Amenorrea primaria y secundaria. Sangrado infrecuente. Progresos Obstet Ginecol [Internet]. 2013 Agos-Sep;56(7):387–92. Disponible en: 10.1016/j.pog.2013.04.006
  2. Croskerry P. The importance of cognitive errors in diagnosis and strategies to minimize them. Acad Med [Internet]. 2003 Agos;78(8):775–80. Disponible en: https://doi.org/10.1097/00001888-200308000-00003

AMF 2025;21(11);3910; ISSN (Papel): 1699-9029 I ISSN (Internet): 1885-2521

Cómo citar este artículo...

Santa Isabel Martínez E, Nieto Lorasque V. El embarazo que no vimos. AMF 2025;21(11);3910. DOI: 10.55783/AMF.S211104

Comentarios

Rodolfo 28-01-26

Hola , parece mentira pero puede suceder.De hecho tuve un caso similar que afortunadamente terminó mejor porque el endocrino vio a la paciente en breve espacio de tiempo y diagnosticó el embarazo sin más consecuencias. En la lectura final coincido contigo: siempre test de embarazo en amenorrea . Otra lectura , si me permites , ante una amenorrea tras la exploración pélvica se debe hacer insonación que en algunas ocasiones te llevas sopresas en forma de embarazo no conocido

María Nieves 27-01-26

Hola Elena y Virginia. Muchísimas gracias por compartir este caso. ¡Y qué valientes! Me parece muy difícil y valioso lo que habéis hecho. Qué necesarias son las reflexiones sobre las actuaciones que podemos mejorar en la consulta, faltan espacios comunes donde poder compartir estas experiencias y aprender todas juntas de estos errores que cometemos todas. Como bien comentáis tienen que ver con la presión asistencial, la falta de tiempo en la consulta para poder pensar y repasar protocolos de actuación, así como de la falta de tiempo de formación durante nuestra jornada laboral. Qué difícil cuando se junta todo esto con los vínculos con nuestras pacientes que nos hacen aumentar la confianza en la anamnesis. Me ha encantado leeros. Muchas gracias por la sinceridad y valentía. Un saludo!! Nieves