El envejecimiento poblacional es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo, a pesar de la desigual distribución entre las distintas regiones del mundo. Se trata de una realidad presente en el debate público desde al menos finales del siglo xx, habiéndose multiplicado por 35 las publicaciones sobre «envejecimiento saludable» entre 2000 y 20211. De hecho, la ONU ha establecido para 2021-2030 la Década del Envejecimiento Saludable, para que sea liderada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con la transformación demográfica de las últimas décadas, la mayoría de los países del mundo están experimentando un incremento en la cantidad y proporción de personas mayores de 60 años2. En buena parte, esa transformación demográfica se relaciona con mejoras de las condiciones socioambientales y de las estructuras de saneamiento, los avances y la extensión de los sistemas sanitarios y el desarrollo de políticas de salud pública, factores que han mejorado el estado de salud de la población y la morbilidad y mortalidad generales.
En Europa, los países con una mayor proporción de personas de 65 años o más con respecto a la población total son Italia (23%), y Grecia, Finlandia, Portugal, Alemania y Bulgaria (todos ellos con un 22%)3. En España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2024, el 20,4% de la población española tiene 65 o más años, proporción que ha aumentado desde el 16,5% en 2000. La población de 85 años o más pasó del 1,6% al 3,3% en ese lapso de tiempo, y el índice de envejecimientoa, de 103,3 a 142,3 en 2024.
Los indicadores clave del Sistema Nacional de Salud proporcionan información relevante respecto al impacto sanitario de esta realidad demográfica, que también puede analizarse desde una perspectiva de género:
- Los años de vida saludable a los 65 años son 18,6 años (17,3 en hombres y 19,7 en mujeres) en datos de 2022b.
- El porcentaje de población de 65 años o más con valoración positiva de su estado de salud (2020) es del 56,9% en hombres y del 45,8% en mujeres.
- El 32,3% de los hombres y el 48,5% de las mujeres a partir de los 65 años reportan limitación de movilidad (2020).
- El porcentaje de polimedicación (seis o más fármacos) en personas de 75 años o más (2023) es del 29,0% (similar en ambos sexos), y ha aumentado desde 2019, cuando era del 23,9%.
Esta realidad supone un enorme desafío para los sistemas sanitarios y de protección social. En el ámbito de la Atención Primaria, la situación ha cambiado más en cuanto a complejidad que en el número de consultas (estables en los últimos 15 años, según los datos del Sistema de Información de Atención Primaria). La pluripatología, la polimedicación, la necesidad de cuidados paliativos, la fragilidad y la vulnerabilidad social y sanitaria son, probablemente, los retos más importantes de este nuevo escenario y suponen un importante incremento de la carga asistencial.
La Atención Primaria debe ser el eje sobre el que pivote la atención a la población mayor. Aunque el contexto actual de estancamiento financiero y organizativo de este nivel asistencial pueden dificultar el afrontamiento de este desafío, es clave disponer de las herramientas y la capacitación para hacerlo en las mejores condiciones.
Por todo ello, los contenidos formativos dedicados a la atención de la población mayor cobran un sentido especial. Este monográfico pretende dar respuesta a una necesidad formativa del conjunto de profesionales de Medicina Familiar y Comunitaria y un ejercicio de reconocimiento que visibilice esa actividad en el primer nivel asistencial.
En estas páginas se abordan distintos asuntos clave: aspectos más cercanos a la fisiopatología del envejecimiento, la edad como determinante social de la salud y su vertiente ética, la importancia de la valoración geriátrica integral, el conocimiento y el manejo práctico de los síndromes geriátricos, los desafíos de la fragilidad, el abordaje diferencial de patologías crónicas, la polimedicación y la deprescripción en personas mayores, y el abordaje social de las necesidades de esta población.
Distintos profesionales con experiencia asistencial en este ámbito han escrito estos capítulos que, por razón de espacio y los propios objetivos editoriales, han supuesto un extraordinario ejercicio de síntesis para que puedan dar información clave para la práctica. Los artículos aportan referencias y otros materiales para ampliar muchos temas fundamentales, ya que somos conscientes de que «son todos los que están, aunque no están todos los que son».
Este monográfico se centra en ofrecer herramientas y conocimientos para desarrollar una atención de calidad a las personas mayores, desde un enfoque eminentemente técnico y clínico. Sin embargo, es importante tener presente que esta atención se sustenta y tiene lugar en el marco de un sistema y de unas redes de cuidados, más o menos amplios, que son indispensables para que la mayoría de las intervenciones que proponemos sean viables.
El eje central de estas redes son las personas cuidadoras, habitualmente mujeres, que llevan a cabo multiplicidad de tareas derivadas del cuidado y del acompañamiento y tratamiento de los pacientes. Estas abarcan desde la asistencia en actividades básicas (bañarse, vestirse, alimentarse, etc.) al apoyo en la administración de medicamentos, proporcionar un entorno seguro, ofrecer soporte emocional, participar en actividades de estimulación, coordinar visitas, etc.
Esta enorme labor debería acompañarse de un conjunto de políticas públicas de calado, orientadas a crear un sistema integral de cuidados que permita una redistribución justa y equitativa de los trabajos de cuidados a todos los niveles y entre todos los ámbitos sociales e institucionales4. No obstante, la realidad es muy distinta y actualmente la mayoría de los países, incluido el nuestro, enfrentan una evidente «crisis de los cuidados»4 que acaba sobrecargando a las familias y las personas cuidadoras, especialmente en los hogares con menos recursos. Sin olvidar, por otro lado, que esta sobrecarga puede generar una gran tensión emocional, desembocar en el «síndrome de la persona cuidadora» e impactar negativamente en la salud y la situación socioeconómica de las personas que cuidan.
Probablemente, el cuidado merezca en algún momento un monográfico con participación multidisciplinar. Aunque no se han podido abordar todas estas cuestiones, hemos considerado importante mencionarlas aquí para contextualizar su contenido y ponerlo de relieve.
aPorcentaje que representa la población mayor de 64 años sobre la población menor de 16 años a 1 de enero de un año concreto.
bSe define como el número medio de años que espera vivir sin limitación de actividad, a una edad x determinada, un miembro de la cohorte si se mantienen las actuales tasas de mortalidad y de limitación de actividad observadas.


Pablo 23-07-25
Nada, felicitaros por el monográfico en general, está muy bien, toca todos los palos posibles y muy útil para la práctica... norabona!